Clientes rociados con gas pimienta, saqueadores que rompen vitrinas para llevarse mercancía, y escenas sangrientas en los pasillos de los almacenes. ¿Cómo cayó tan bajo el Viernes Negro?

A medida que los reportes de violencia relacionada con compras surgían esta semana desde Los Angeles a Nueva York, algunos expertos señalaban que una mezcla volátil de minoristas desesperados y comercialización feroz ha promocionado con bombos y platillos las tradicionales ventas que siguen al Día de Acción de Gracias, hasta llevarlas a niveles cada vez más frenéticos. Con la apertura de tiendas más temprano, los compradores obsesionados con las ofertas a menudo están de mal humor y con pocas horas de sueño. Debido a que hacen compras al anochecer, también son vulnerables a experimentados ladrones en los estacionamientos.

Si se añade el fenómeno de los cupones en línea, que alimenta el hambre psicológica por encontrar gangas imposibles, se tiene una receta para problemas, dijo Theresa Williams, profesora de mercadeo de la Universidad de Indiana.

"Estas son personas que deberían estar mejor informadas y ya tienen suficientes cosas", dijo Williams. "¿Qué va a ocurrir el próximo año, todo el mundo va a sufrir electrochoques con una pistola táser?"

En distintos lugares del país hubo indicios el jueves y viernes de que las tensiones se habían elevado demasiado, con la consecuente violencia en varios casos.

Una mujer se entregó a la policía después de que presuntamente roció con gas pimienta el jueves a otros 20 clientes en un Walmart cerca de Los Angeles, en lo que según los investigadores fue un intento por alcanzar una caja de consolas de videojuegos Xbox. En Kinston, Carolina del Norte, un guardia de seguridad también roció con gas pimienta a clientes que buscaban productos electrónicos antes del inicio de las promociones de medianoche.

En Nueva York, una multitud supuestamente saqueó una tienda de ropa en Soho. En un Walmart cerca de Phoenix, un hombre sangraba mientras era sometido por un agente de policía bajo sospecha de robar un juego de video. Hubo un tiroteo afuera de una tienda en San Leandro, California; disparos en un centro comercial en Fayetteville, Carolina del Norte, y un apuñalamiento afuera de una tienda en Sacramento, Nueva York.

El Viernes Negro se ha vuelto más intenso a medida que las empresas compiten por los clientes en una economía débil, señaló Jacob Jacoby, experto en comportamiento del consumidor en la Universidad de Nueva York.

"Hay mucha psicología aquí", dijo Jacoby. "Está la noción de escasez; cuando algo es escaso, es más valorado. Y un recurso que puede ser muy escaso es el tiempo: Si no llegas a tiempo, va a estar agotado".

La violencia ha llevado a algunos analistas a preguntarse si las rebajas valen la pena, y qué soluciones podrían funcionar.

De momento, se está impulsando el llamado 'Sábado de pequeños negocios' para atraer a los clientes espantados por el Viernes Negro. El presidente Barack Obama incluso se unió a la campaña, al ir de compras el sábado a una pequeña librería a pocas cuadras de la Casa Blanca.

Ahora viene el ciberlunes, cuando los minoristas en línea ponen sus productos en descuento. Pero el sábado muchos compradores dijeron que prefieren comprar en los grandes almacenes, a pesar de la locura.

Betty Thomas, de 52 años, quien estaba de compras el sábado con sus hermanas y una sobrina en el centro comercial Crabtree Valley en Raleigh, Carolina del Norte, dijo que le gustaba demasiado la compañía y el bullicio del centro comercial para quedarse en casa y simplemente comprar en línea.

Para ella, el problema más apremiante era que las rebajas no parecían muy buenas.

"Si voy a recibir un disparo, que por lo menos me dejen conseguir una buena ganga".