La preocupación por la crisis de deuda de la Eurozona convirtió la semana de cotizaciones del oro negro en una sucesión de alzas y caídas que acabó con una leve pérdida respecto al cierre de hace siete días.

El Brent de referencia en Europa marcó el viernes un precio de 106,4 dólares por barril en el Intercontinental Exchange Futures, lo que supone una depreciación del 1,07 por ciento respecto a la semana anterior.

En la Bolsa Mercantil de Nueva York, el barril de Texas estadounidense sufrió un poco menos y cerró la semana a 96,77 dólares, el 0,65 por ciento por debajo de la cotización del viernes pasado.

La semana empezó a con el precio del petróleo a la baja, como reacción a la evolución al alza que mantuvo la prima de riesgo de la deuda soberana de España, pese a que algunos inversores habían confiado en que la celebración de elecciones generales calmara la presión de los mercados.

A la situación en España se añadió la tensión en Grecia ante la falta de concreción de uno de los miembros de la coalición de Gobierno, el conservador Nueva Democracia, sobre el respaldo a las medidas de austeridad exigidas para poder seguir recibiendo ayuda internacional.

Por si fuera poco, la agencia de calificación de riesgos Moody's advirtió de que podría rebajar la nota crediticia de Francia en el caso de que el coste de financiación de su deuda siga creciendo.

Al otro lado del Atlántico, la batalla política sobre el recorte del gasto tampoco contribuyó a calmar los ánimos, lo que presionó a la baja el valor del crudo.

El martes, el mayor impacto sobre las cotizaciones no tuvo que ver con la deuda, sino con la decisión de los Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá de imponer más sanciones al sistema financiero de Irán, en castigo por su negativa a paralizar su programa atómico.

El Reino Unido y Canadá prohibieron todas las transacciones financieras de sus bancos con Irán, mientras que Estados Unidos declaró a este país "área de lavado de dinero" y prohibió las relaciones con el Banco Central iraní y los sectores petrolero y petroquímico.

Francia, por su parte, propuso congelar las compras de petróleo iraní.

La perspectiva de una interrupción del suministro del crudo iraní, uno de los países con las mayores reservas de "oro negro" del mundo, relegó a un segundo plano la crisis de la deuda y empujó al alza los precios del petróleo.

La jornada siguiente tocó nueva depreciación del barril de crudo, que cayó un 1,8 en Londres y Nueva York, con las operaciones ensombrecidas de nuevo por el miedo a que la crisis de la deuda afecte al crecimiento económico y reduzca el consumo de crudo.

El jueves, con Wall Street cerrado por la fiesta del Día de Acción de Gracias, el Brent europeo registró una leve ganancia tras hacerse público que ha mejorado la confianza del sector empresarial alemán y por el anuncio de una caída en las reservas de crudo en Estados Unidos.

Las reservas de crudo en el principal consumidor de energía del mundo bajaron en 6,2 millones de barriles la semana pasada y se ubicaron en 330,8 millones de barriles, según anunció el Departamento de Energía, que precisó, no obstante, que se encuentran por encima del promedio para esta época del año.

El viernes, las cotizaciones del Brent y el Texas experimentaron evoluciones distintas. El crudo estadounidense reaccionó al alza por el optimismo generado por la masiva afluencia de compradores a las rebajas del llamado "Black Friday".

En Londres, el Brent bajó el 1,28 por ciento, afectado por la subasta de bonos italianos a dos años, que se vendieron a un interés del 7,8 por ciento, casi el doble de la anterior puja.

Por Antonio Sánchez Solís