El Ministro de Defensa colombiano, Juan Carlos Pinzón, confirmó hoy en una rueda de prensa, el asesinato de cuatro secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en la que no ha difundido la identidad de las víctimas.

Pinzón aseguró que tres de los secuestrados, algunos de ellos durante más de doce años, "fueron vilmente asesinados con tiros de gracia" y en el lugar donde encontraron los cuerpos también había cadenas, con las que habitualmente esa guerrilla colombiana retiene a sus rehenes.

El ministro detalló que en el marco de un operativo encontraron "cuatro cadáveres, cuatro personas asesinadas. Tres de ellos con disparos en la cabeza y uno de ellos con disparos en la espalda."

Dijo que estas personas, todas integrantes de las fuerzas armadas, fueron asesinados "de manera indefensa, sin ninguna posibilidad de defender su integridad".

Pinzón informó de que "a esta hora están ingresando las unidades de policía judicial" al lugar de los hechos para hacer un análisis detallado de la identidad de estas personas, por lo que se abstuvo de identificar a las cuatro víctimas.

Indicó que en primer lugar, ese dato se dará a conocer a las familias.

La emisora colombiana Caracol Radio aseguró que, según sus fuentes, entre los ejecutados por las FARC se encuentran el sargento del Ejército José Libio Martínez, secuestrado hace casi 14 años, y el teniente coronel de la Policía Édgar Yesid Duarte Valero, secuestrado hace más de doce.

Agregó que en el marco del operativo fue detenida una integrante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que iba armada.

El ministro tildó estos hechos de "inaceptables", y pidió que este asesinato no quede en la impunidad.

"Porque En Colombia no deben quedar estos hechos en la impunidad, porque estos hechos deben ser judicializados", concluyó el ministro Pinzón en una rueda de prensa.

Las FARC tenían en su poder a una veintena de policías y soldados secuestrados, algunos -como José Libio Martínez- desde hace 14 años, a todos ellos pretendían canjear por guerrilleros presos.