Miles de infantes de Marina estadounidenses saldrán en 2012 de Afganistán, donde reducirán gradualmente sus operaciones de combate en el corazón del territorio talibán y pondrán a prueba la evaluación preliminar de Washington de que las fuerzas afganas ya están listas para enfrentar por su cuenta a la insurgencia, que está debilitada en el suroeste del país pero no derrotada, dijeron militares norteamericanos.

Al mismo tiempo, Estados Unidos enviará refuerzos a la región oriental de Afganistán, en un intento por revertir los avances recientes de los rebeldes dirigidos contra Kabul, la capital.

El general James F. Amos, comandante del Cuerpo de Infantes de Marina, dijo en entrevista con The Associated Press que el número de efectivos estadounidenses en la provincia de Helmand disminuirá "considerablemente" en 2012.

Agregó que cambiará el papel de los efectivos que permanezcan: de participar en operaciones de contrainsurgencia al de adiestramiento y asesoramiento a las fuerzas de seguridad afganas.

El cambio indica una salida adelantada de la Infantería de Marina de Afganistán, aun cuando son inciertas las perspectivas para la consolidación de los avances militares que habían logrado en fechas recientes.

"¿Que si estoy de acuerdo con la salida? La respuesta es sí", expresó Amos. "No podemos quedarnos para siempre en Afganistán". Agregó: "¿Funcionará? No lo sé".

En juego está el compromiso del presidente Barack Obama de ganar en Afganistán. Durante su campaña electoral de 2008, el mandatario dijo que valía la pena pelear la guerra y anunció que retiraría a todos los efectivos estadounidenses de Irak.

Debido a un estancamiento de la situación militar en 2009, Obama ordenó el envío de 30.000 soldados adicionales a Afganistán — entre ellos 10.000 marines enviados a la provincia afgana de Helmand — por el temor de que si el Talibán lograba recuperar el gobierno, al-Qaida regresaría pronto al territorio desde el que planeó los atentados del 11 de septiembre de 2001.

También está en juego el sacrificio de casi 300 infantes de Marina que han muerto en los últimos tres años en Afganistán.

Los factores que pesan en contra de una posible prolongación del conflicto incluyen su costo insostenible y lo que el escritor y ex funcionario del Departamento de Defensa Bing West llama "inconclusión desgastante".

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