Después de casi dos años de discusiones, los jugadores y los propietarios de los equipos de la NBA están de nuevo en el mismo bando.

"Queremos jugar básquetbol", dijo el comisionado David Stern.

Y deberían poder volver a hacerlo el día de Navidad.

Ambas partes alcanzaron un acuerdo tentativo el sábado en la madrugada para poner fin al cierre patronal de 149 días y esperan comenzar la demorada campaña con una triple cartelera el 25 de diciembre. La mayor parte de la temporada, que parecía en riesgo de perderse por completo, se salvará si ambas partes aprueban el acuerdo, que aún es provisional.

A menos que haya un cambio de programación, la temporada 2011-12 abrirá con la visita de los Celtics de Boston a los Knicks de Nueva York, seguidos por Miami en Dallas en una revancha de la última final de la NBA y finalmente el Jugador Más Valioso de la liga, Derrick Rose, y sus Bulls de Chicago cerrarán la jornada contra Kobe Bryant y los Lakers.

Las partes no proporcionaron muchos detalles sobre el acuerdo y aún hay obstáculos legales que deben ser superados antes que los gimnasios de entrenamiento vuelvan a abrir sus puertas.

"Pensamos que era en nuestro beneficio mutuo tratar de llegar a una resolución y salvar el deporte", dijo Billy Hunter, director ejecutivo del sindicato de jugadores.

Luego de sostener esta semana una reunión secreta que encarriló de nuevo el proceso, ambas partes dialogaron más de 15 horas el viernes en un intento por rescatar la temporada.

Stern dijo que el acuerdo está "sujeto a diversas aprobaciones y maquinaciones muy complejas, pero nos sentimos optimistas de que todo será aprobado y que la temporada de la NBA comenzará el 25 de diciembre".

El presidente Barack Obama hizo una señal de aprobación con el dedo cuando se le informó del acuerdo tentativo después que terminó de jugar baloncesto en Fort McNair, en Washington, la mañana del sábado.

La liga planea una temporada de 66 partidos por equipo y espera iniciar los entrenamientos de pretemporada el 9 de diciembre, al mismo tiempo que el período para adquirir agentes libres. Stern ha dicho que se requerirían unos 30 días desde el momento en que se llegara un acuerdo hasta que se jugara el primer partido.

"Lo único que siento en este momento es 'por fin''', dijo Dwyane Wade, del Heat de Miami, a The Associated Press.

Tan sólo 12 días después de que las negociaciones se interrumpieran y Stern declarara que la NBA podría estar encaminada a un "invierno nuclear", el comisionado se sentó junto a Hunter para anunciar el acuerdo por 10 años, al que cualquiera de las partes puede renunciar después del sexto año.

"En lo que a mí respecta, es magnífico formar parte de este momento en particular, en términos de darle a nuestros aficionados lo que querían y querían ver", dijo Derek Fisher, presidente del sindicato de jugadores.

Los dueños cedieron levemente en su insistencia de que los jugadores no reciban más de la mitad del ingreso de la liga, luego que éstos se llevaban el 57% en el convenio anterior. La meta sigue siendo dividir los ingresos a la mitad, pero con cierta flexibilidad entre el 49% y el 51% en la porción de los atletas.

Aún se requiere que una mayoría de ambas partes apruebe el acuerdo. La NBA necesita los votos a favor de 15 de los 29 propietarios de equipos, ya que es dueña de los Hornets de Nueva Orleáns. Stern dijo que el comité laboral tenía pensado analizar el acuerdo más tarde el sábado y que espera que ese cuerpo recomiende su aprobación al pleno de la junta directiva.

El sindicato requiere una simple mayoría de sus más de 430 integrantes. Dicho proceso resulta un poco más complicado, dado que los jugadores disolvieron el sindicato el 14 de noviembre. Ahora, deberán retirar sus demandas antimonopolio en Minnesota y volver a crear el sindicato antes de someter el acuerdo a votación.

Como el sindicato se disolvió, sólo puede completarse un nuevo contrato colectivo una vez que la agrupación sindical haya sido reformada. Los jugadores y la liga aún deben negociar sobre controles antidopaje y otros temas y la NBA también debe retirar una demanda que interpuso en Nueva York.

"Estamos muy complacidos de que hayamos llegado hasta aquí", dijo Stern. "Aún falta mucho trabajo por hacer".

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Los periodistas de la AP Tim Reynolds en Miami y Darlene Superville en Washington contribuyeron con este despacho.