Ni Ronald Reagan ni George Bush fueron penalmente responsables por el escándalo Irán-Contras, que empañó los gobiernos de ambos ex presidentes, concluyó hace dos décadas uno de los fiscales que investigaron el caso.

Según reportes que salieron a la luz el viernes, el abogado independiente asociado en el caso, Christian Mixter, llegó a esa conclusión en 1991, a pesar de que encontró que Reagan fue informado previamente sobre todos los envíos de armas a Irán en los acuerdos llamados 'armas por rehenes' en 1985-86.

En un reporte aparte sobre Bush padre, Mixter escribió que el entonces vicepresidente encabezó un comité que recomendó minar los puertos de Nicaragua en 1983.

Los informes de Mixter se obtuvieron a través de una solicitud en el marco de la Ley de Libertad de Información por parte del National Security Archive, un grupo de investigación sin fines de lucro que los divulgó en el 25to aniversario del escándalo Irán-Contras.

En una conferencia de prensa de la casa Blanca el 25 de noviembre 1986, Reagan y el entonces secretario de Justicia Edwin Meese revelaron que el dinero de la venta de armas a Irán había sido desviado a los Contras que luchaban contra el gobierno izquierdista de Nicaragua después de que el Congreso había cortado la ayuda militar a los rebeldes.

Mixter llegó a la conclusión que sería difícil enjuiciar a Reagan por violar la Ley de Control de Exportación de Armas que ordena la notificación al Congreso de las transferencias de armamento a través de un tercer país — Israel en el caso de la venta secreta de armas de la Casa Blanca de Reagan a Irán en 1985.

La razón, dijo Mixter, era que Meese le había dicho a Reagan que la Ley de Seguridad Nacional podría ser invocada para invalidar la ley de control de exportación.

Los informes de Mixter, fechados en marzo de 1991 y dirigidos a su jefe, el abogado independiente Lawrence Walsh y su equipo de fiscales, señalaban que estaban investigando activamente a Bush, que para entonces se había convertido en presidente.

"Como hemos discutido", escribió Mixter a Walsh y los otros fiscales, "es un área excepcional de investigación que posiblemente podría conducir a evidencias completamente nuevas con respecto al papel de Bush en Irán-Contras". El asunto involucraba el posible conocimiento por parte de Bush de la ayuda militar secreta a los Contras, incluyendo la recomendación de colocar minas en los puertos nicaragüenses.

Un año después de que Mixter escribió sus informes, Walsh obtuvo una acusación de un jurado investigador contra el ex secretario de Defensa del gobierno Reagan, Caspar Weinberger, por ocultar a los investigadores sus notas detalladas sobre la controversia.

Bush perdonó a Weinberger y a otros cinco personajes del escándalo Irán-Contras poco antes de que el ex secretario de Defensa fuera a juicio en un caso en el que Bush bien podría haber sido citado como testigo, ya fuera por los fiscales o los abogados de la defensa.

En un informe final de los fiscales divulgado en 1994, más de un año después del indulto de Bush, Walsh afirmó que Reagan consintió un encubrimiento que había sido encabezado por Meese y realizado en los más altos niveles del gobierno de Reagan.

El informe fue inmediatamente condenado por Reagan, Meese, Bush y otros. Un proceso de destitución contra Reagan "ciertamente debería haber sido considerado" por los comités del Congreso que investigaban el escándalo Irán-Contras, dijo Walsh en una conferencia de prensa en ese entonces.