El líder centrista francés François Bayrou anunció que se presentará a las elecciones Presidenciales del año próximo, mientras que los sondeos publicados hoy revelan la polarización de la intención de voto entre el socialista François Hollande y el conservador Nicolas Sarkozy.

Tercero en las elecciones de 2007, Bayrou, de 60 años, se lanzará por tercera vez a la carrera por el Elíseo "porque es necesario que el país vuelva a situarse en los buenos raíles", aseguró en la cadena de televisión "TF1".

El centrista pretende conquistar el electorado situado entre Hollande y Sarkozy, pese a que los sondeos señalan que los votantes se decantan cada vez más por los dos favoritos para la victoria final en detrimento del resto de los postulantes.

Una encuesta publicada por "Le Figaro" señala que Hollande encabeza la intención de voto con un 30 % en la primera vuelta, seguido de Sarkozy con el 26 % y de la ultraderechista Marine Le Pen con un 18 %.

En la segunda, el candidato socialista se impondría con el 58 % de los sufragios, según la encuesta.

Bayrou apenas recolectaría, según ese sondeo, el 7 % de los votos, lejos del 18,5 % que logró en 2007, cuando se convirtió en la sorpresa de la primera vuelta.

Preocupado por marcar su diferencia con los dos partidos mayoritarios, Bayrou se negó entonces a apoyar en la segunda vuelta a Sarkozy y a la socialista Ségolène Royal y aprovechó el tirón de esa elección para fundar un nuevo partido, el MoDem.

Esa rebeldía con sus tradicionales socios conservadores le valió el motín de buena parte de sus aliados, liderados por Hervé Morin, que crearon un nuevo partido para mantenerse cercanos a la UMP de Sarkozy.

Bayrou aseguró que tratará de nuevo de dar la sorpresa, para lo que cuenta con un espacio libre en el centro sociológico francés, donde ningún sondeo otorga a nadie más crédito que a él.

El que fuera número dos del Gobierno Jean-Louis Borloo, muy popular en las encuestas, anunció hace unas semanas que no se presentaría a las Presidencias, mientras que los sondeos otorgan apenas un 1 % de intención de voto a Morin y al ex primer ministro Dominique de Villepin, otro de los que podría optar al electorado de centro desencantado con Sarkozy.

Bayrou atacó tanto al actual presidente como al postulante socialista.

Al primero le reprochó que "no ha sabido mejorar la situación del país en ninguno de los asuntos que preocupan a los franceses", tales como "la seguridad, la inmigración y la salud económica del país".

Además, consideró "imposible" e "insostenible" el proyecto socialista, al que acusó, además, de querer renunciar al derecho a veto de Francia en el Consejo de Seguridad de la ONU.

"Es la única arma que permite todavía a Francia estar en el rango de las potencias importantes", dijo Bayrou, quien señaló que sin ese derecho heredado de la Segunda Guerra Mundial París no hubiera podido oponerse a la guerra de Irak.