Son apenas un bip en los sondeos presidenciales y sus fondos de campaña escasean. Algunos andan con el tanque vacío, alimentados solamente por la exposición que les dan los incesantes debates televisivos en el este ciclo de la campaña y entrevistas que deseosamente conceden a reporteros escépticos.

Pero los candidatos en el fondo del grupo de aspirantes presidenciales republicanos no se amilanan. Dicen que la contienda no ha acabado y que todo puede suceder, cuando las encuestas muestran una pelea abierta en Iowa a cinco semanas de las asambleas partidistas allí.

El ex senador Rick Santorum es un caso típico cuando rechaza las creencias tradicionales de que solamente candidatos con mucho dinero y un vasto equipo de campaña pueden ganar.

"Siento que estoy haciendo lo que debo hacer y siento que tengo influencia en la contienda", dijo Santorum, que apenas aparece en sondeos estatales pese a haber hecho campaña en Iowa por más de un año. "Yo creo que nuestra hora va a llegar y tendremos la oportunidad de ser escuchados".

Santorum, que representó a Pensilvania en el Congreso durante 16 años, admite francamente la posibilidad de que no sea así.

"Si no sucede, no sucede", dijo.

Los sondeos y el dinero colocan a aspirantes como Mitt Romney, Newt Gingrich y Herman Cain al tope de las preferencias republicanas, pero hay otro grupo que casi seguramente seguirá en la contienda hasta que los votantes les digan lo contrario. Un factor en esa dinámica es la fluidez de la contienda este año.

La representante Michele Bachmann estaba entre los numerosos candidatos cuya popularidad subió cuando declararon sus aspiraciones, pero seguidamente se desplomaron en las encuestas. Bachmann se ha vuelto cada vez más batalladora a medida en que declina su fortuna.

"Yo te garantizo, con todo mi ser, que tengo el carácter necesario", dijo Bachman. "Tanto como cualquier otro candidato en esta contienda".

Eso incluye al gobernador texano Rick Perry, quien insiste en que no va a abandonar la campaña, pese a su caída en las preferencias y problemas con los fondos causados mayormente luego que errores públicos minaron la confianza de donantes. Perry, al igual que Bachman, Santorum y el ex gobernador de Utah Jon Huntsman, apenas se notan en algunos sondeos.

Aunque no están avanzando, la nominación republicana no es el único objetivo deseado en estas campañas.

Con sus arraigados valores libertarios, el representante Ron Paul tiene un pequeño, pero fiel grupo de partidarios. Santorum usa su programa para promover sus posiciones intransigentes contra el aborto. Bachmann acaba de lanzar un libro cuyas ventas pudieran aumentar antes de las primarias.

Y la historia demuestra que esto puede redundar en futuras posiciones en el gobierno y futuras campañas presidenciales.