El parlamento turco redujo el jueves considerablemente las penas de prisión por el arreglo de partidos de fútbol, un paso que derivaría en castigos menos severos para más de 30 directivos y jugadores de clubes, detenidos en un escándalo reciente.

Se trata de un cambio drástico en la postura del gobierno, ocho meses después de que anunció penas de prisión de hasta 12 años para gente hallada culpable de sobornar a jugadores o de pagar a los equipos a fin de que perdieran un partido.

El parlamento, con el apoyo de los legisladores del partido gobernante, votó para reducir esa pena a tres años.

El ministro del Deporte, Suat Kilic, ha rechazado las acusaciones de algunos legisladores de oposición, quienes consideran que el cambio busca salvar al presidente del Fenerbahce, Aziz Yildirim, quien figura entre quienes esperan juicio, en una investigación que supuestamente involucra 19 cotejos de la temporada anterior.