La calidad crediticia de Portugal fue reducida el jueves a la categoría de bono basura al mismo tiempo que una huelga general paralizó los servicios públicos y el transporte en protesta contra las medidas de austeridad impuestas por el gobierno.

Fitch, una de las tres agencias de calificación de riesgos, atribuyó la calificación a "los enormes desequilibrios fiscales, el enorme endeudamiento en todos los sectores y el adverso panorama macroeconómico", por lo que redujo un peldaño la calidad de su deuda soberana a BB+. Ello significa que los bonos de Portugal no son considerados instrumentos de inversión por parte de Fitch, haciendo extremadamente difícil que el país pueda acudir nuevamente a los mercados de bonos.

Como otros países en la eurozona, Portugal ha adoptado un drástico programa de austeridad para hacer sostenible su deuda pública. Al igual que en Grecia, las nuevas medidas gubernamentales son altamente impopulares y la huelga general del jueves tuvo un enorme seguimiento.

Fitch dijo que con la recesión, se ha vuelto más difícil para el gobierno alcanzar sus objetivos de reducir el déficit, además de repercutir negativamente en la calidad de los activos bancarios.

Empero, Fitch dijo que el compromiso del gobierno centroderechista de continuar con el programa es "sólido".

La huelga general de 24 horas fue convocada por las dos centrales sindicales más importantes del país, que representan más de un millón de afiliados, en su mayoría obreros.

"Hay mucha gente furiosa", dijo el dirigente de la Unión General de Trabajadores, Joao Proenca. "Queremos una gran participación para demostrar (al gobierno) que la política que estamos presenciando es inaceptable".

La medida constituye otro revés a los esfuerzos de Portugal de restablecer su salud fiscal después que recibió un rescate de 78.000 millones de euros (104.000 millones de dólares) a principios de año para evitar la bancarrota.

El gobierno ha recortado el gasto y ha aumentado los impuestos.

Los gremios preveían realizar marchas de protesta en todo el país en las próximas horas. Hasta ahora Portugal no ha sufrido los episodios de violencia callejera ocurridos en Grecia.

Empero, muy pocas empresas privadas se sumaban al paro. Los comercios, bancos y cafés de Lisboa abrieron con normalidad.

Más de 470 vuelos internacionales fueron cancelados mientras casi un millón de pasajeros tuvieron que llegar a sus destinos sin los servicios normales de autobús o trenes. El metro de Lisboa cerró todo el día.

Oficinas de gobierno, escuelas, el servicio postal, la recolección de basura y otros servicios públicos se verán muy afectados, dijeron las autoridades.

La tasa de desempleo ha aumentado al 12,4% con una nueva recesión.

Portugal fue sometido a un programa de tres años para reducir la deuda a cambio de un rescate financiero de sus socios europeos y el Fondo Monetario Internacional. El gobierno, que tiene una mayoría absoluta en el Parlamento, y la oposición socialista aceptaron las condiciones del rescate en mayo.

Si el país no cumple con los términos del rescate, podría verse sin ayuda financiera.