Newt Gingrich ha entrado a la refriega sobre la inmigración no autorizada, arriesgándose a sufrir la ira de los conservadores en momentos en que su campaña por la nominación republicana a la presidencia encabeza las encuestas.

El ex presidente de la Cámara de Representantes rompió con la estricta posición de los republicanos en torno a los inmigrantes que carecen de permiso de residencia en el país, al pedir se dé un tratamiento "humano" a los inmigrantes de este tipo que no han cometido delitos y llevan décadas en Estados Unidos, tiempo en el que han establecido profundos lazos familiares y con la comunidad.

Gingrich sugirió que se les debe proporcionar una forma de obtener la residencia legal, pero no la ciudadanía. Los republicanos, señaló, deberían ver a los inmigrantes no autorizados a través del lente de otra cuestión muy querida a los miembros del partido: los valores familiares.

"No veo cómo el partido que dice ser el partido de la familia va a adoptar una política de inmigración que destruye familias que llevan un cuarto de siglo aquí", afirmó Gingrich en un debate televisado el martes por la noche.

La respuesta no se hizo esperar.

Algunos conservadores consideraron que hirió su candidatura, tal vez de muerte.

"Newt se hizo un daño significativo esta noche en el tema de la inmigración entre los votantes de las juntas electorales y las elecciones primarias", afirmó en Twitter Tim Albrecht, subjefe de gabinete del gobernador de Iowa Terry Branstad, cuyo estado efectuará las primeras asambleas partidarias en enero.

El tema de la inmigración no autorizada ha demostrado ser políticamente resbaloso para los republicanos que intentan granjearse a la base conservadora del partido.

Sólo hay que preguntarle a Rick Perry, el gobernador de Texas, que dijo que los que critican el apoyo estatal para el pago de cuotas universitarias preferentes a los inmigrantes que carecen de permiso de residencia en el país "no tenían corazón". Tuvo que ofrecer disculpas por esa frase.

William Gheen, presidente del grupo Americans for Legal Immigration PAC (Estadounidenses en Favor de la Inmigración Legal), dijo que ahora la campaña de Gingrich "hará la 'zambullida Perry'''.

Pero otros elogiaron a Gingrich por surgir como la voz de la razón en un tema muy controvertido.

"En lo personal, estoy totalmente de acuerdo con él", dijo Allen Olson, ex funcionario del movimiento conservador Tea Party y simpatizante de Gingrich. "Es absolutamente imposible capturar a 12 millones de personas y deportarlas".

Esta no es una posición nueva del ex presidente de la cámara baja. Sus asesores dicen que repetía lo mismo en reuniones de preguntas y respuestas y en foros mucho antes de postularse a la presidencia del país. Está explicado claramente en una página en internet de su campaña.

Lo que sí es nuevo es el escrutinio bajo el que se encuentra. Las encuestas recientes han mostrado que Gingrich está cerca del liderato del grupo de aspirantes republicanos, o de plano ya lo encabeza junto con Mitt Romney. Cuando faltan poco menos de seis semanas para las juntas electorales de Iowa, la gente está escuchando al ex congresista de Georgia.