Una explosión al parecer causada por una mina terrestre, mató el jueves a un soldado keniano e hirió a 11 en una aldea fronteriza con Somalia, y las fuerzas de seguridad golpearon a decenas de civiles en represalia, dijeron las autoridades.

Cinco de los soldados heridos de gravedad fueron trasladados por aire a la vecina ciudad de Garissa para ser atendidos, pero uno de ellos falleció a causa de las heridas, dijo el mayor Emmanuel Chirchir.

En total fueron hospitalizados 12 soldados a causa de la explosión, dijo el concejal local Faizul Abdinoor.

Tras el incidente, más de 300 lugareños que residen cerca del lugar del atentado fueron detenidos por las fuerzas militares de Kenia y soldados somalíes que cruzaron la frontera, dijo el presidente del concejo de Mandera, Mohamed Adan Khalif. Agregó que estuvo en la comisaría de policía, donde vio muchas personas que fueron severamente apaleadas. Un destacado empresario local y el imán de la mezquita Mandera Jamia al parecer sufrieron rotura de brazos.

"Cuando ocurren ataques en nuestra aldea nuestros militares se vuelven contra la población inocente que reside en la aldea", indicó el concejal. "Tememos que si continúa este tipo de amedrentamiento, el ejército keniano perderá el respaldo y el afecto de los lugareños ... nadie podrá esperar cooperación laguna por parte de gente intimidada".

Khalif se preguntó además por qué los soldados somalíes — que colaboran con el ejército keniano en su lucha contra los insurgentes somalíes leales al grupo al-Shabab, ligado a al-Qaida — actuaron en territorio keniano.

"Siempre que ocurre una explosión en Mandera, se unen al ejército keniano para amedrentar a la gente. Lo entendemos cuando nuestra gente es golpeada por nuestros militares, pero ¿cómo puede ser que nuestra gente sea agredida por una fuerza extranjera?", dijo Khalif.

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La redactora de Associated Press Katharine Houreld contribuyó en Nairobi a este artículo.