Uno de los arquitectos del aeropuerto más congestionado de Asia dijo el jueves que los materiales de calidad inferior usados en la construcción o en la instalación, y no un diseño defectuoso, podrían haber sido la causa de que partes del techo se hallan desprendido con la fuerza del viento del terminal 3 del aeropuerto de Beijing, construido hace tres años.

El aeropuerto es el resultado de una frenética ola de construcciones en China que ha producido numerosas maravillas arquitectónicas, aunque algunos de los icónicos nuevos proyectos se han visto envueltos en problemas de calidad y seguridad.

La prensa estatal informó que los pasajeros dijeron que trozos amarillos y blancos de material del techo volaban el martes por las pistas y partes del terminal cuya construcción costó 2.800 millones de dólares.

En declaraciones hechas a principios de semana, el aeropuerto dijo que nadie resultó herido y que las operaciones no se vieron afectadas.

Es la segunda vez en un año que el viento daña el aeropuerto, que es el segundo en capacidad de pasajeros después del aeropuerto internacional de Atlanta Hartsfield-Jackson.

"Si los materiales suministrados por los proveedores no están a la altura de los altos estándares, o si algunas piezas no fueron instaladas correctamente, entonces este tipo de cosas pueden suceder", destacó Shao Weiping, un arquitecto de una de las firmas que colaboró en la estructura, del Instituto de Investigación y Diseño Arquitectónico de Beijing.

EL Terminal 3 fue uno de los proyectos comisionados especialmente por el gobierno chino antes de las Olimpíadas de Beijing en el 2008.

La ola de nuevas construcciones de China como parte de un proyecto multimillonario ha producido proyectos como el tren bala, nuevas autopistas, terminales de buques y aeropuertos. Pero muchos de los proyectos que fueron construidos aceleradamente para cumplir con plazos que a menudo tiene como objetivo hacer una demostración de grandeza política, han sufrido en calidad y de problemas de seguridad.

Dos trenes bala chocaron el 23 de julio, murieron 40 personas y 177 resultaron heridos. En el 2009, un incendio en un sitio de construcción de la nueva sede de la principal cadena de televisión de China CCTV, destruyó un hotel de lujo y mató a un bombero.