El gobierno cubano autorizó entregar créditos bancarios a los pequeños emprendedores y trabajadores independientes y abrió la posibilidad de que éstos se conviertan en contratistas estatales regulando las formas de pago por sus servicios o bienes.

Ambas medidas y un conjunto de las regulaciones derivadas fueron publicadas el jueves por la Gaceta Oficial y generan la posibilidad de que los pequeños empresarios hagan crecer sus negocios más allá de los límites de la subsistencia.

Las resoluciones del Consejo de Estado --es decir, firmadas por el presidente Raúl Castro--, del Banco Central de Cuba y del Ministerio de Economía entrarán en vigencia el 20 de diciembre y permitirán dar préstamos en pesos cubanos a personas naturales y obtener en garantía desde ingresos hasta inmuebles.

Según el decreto rubricado por el mandatario, se hizo "necesario diversificar la oferta de crédito por las instituciones financieras a las personas naturales".

Serán sujetos de préstamos los trabajadores independientes, los agricultores pequeños --con tierras propias o usufructuarios y que hasta ahora los recibían de manera limitada--, aquellos que deseen comprar materiales de construcción y los interesados en adquirir bienes personales.

La falta de préstamos era uno de los elementos más criticados por economistas y algunos emprendedores que abrieron negocios luego de la actualización del modelo iniciada por Castro para racionalizar el Estado, eliminar subsidios y elevar la productividad.

"La nueva política crediticia es otro paso hacia la configuración de una economía mixta, con integración entre los diferentes segmentos estatal y no estatal en un mercado nacional común", aseguró a la AP el economista cubano que labora en la Universidad de Denver, Arturo López-Levy.

Según el experto "la apertura crediticia adoptada hoy significa una ampliación del espectro de actores económicos y otro paso para dinamizar la contratación de servicios y producciones entre los diferentes sectores estatal y no estatal", agregó.

Las normas establecen que los importes y plazos de amortización del crédito se acordarán entre la institución financiera y el solicitante, mientras que el Banco Central será el regulador de las tasas aplicables.

La principal fuente de amortización serán "los ingresos personales lícitos que obtengan los sujetos de créditos", agregó el texto de la ley.

Sin embargo, la normativa permitirá constituir hipotecas, toda una novedad en el marco del modelo cubano que desde el triunfo de la revolución fue inflexible en el uso de la vivienda como garantía de pago para evitar especulación con las propiedades.

Precisamente a comienzo de mes el gobierno autorizó la venta de casas entre particulares sin intervención estatal, un mercado cerrado por más de 50 años.

Las regulaciones establecen límites para las hipotecas pues únicamente se implicará a las viviendas "destinadas al descanso o veraneo" y "solares yermos".

"El primer efecto de la medida es incorporar como sujeto crediticio al nuevo productor agrícola y a los cuentapropistas. Un sector de rápida expansión debe ser la de construcción de vivienda y reparación de equipos automotores como forma de dinamizar esos mercados recién liberados", pronosticó López-Levy.

Paralelamente, y como parte del paquete de medidas, el Banco Central dio a conocer una reglamentación para que los trabajadores independientes o campesinos puedan cobrar por servicios o productos brindados a empresas o entidades estatales.

De esta manera los contratistas recibirán sus pagos en pesos cubanos en una variedad de instrumentos, desde el efectivo pasando por la transferencia bancaria hasta la carta de crédito y la letra de cambio.

La medida va en sintonía con otra anunciada a comienzos de semana por la cual los productores agrícolas, cooperativistas o empresas agropecuarias podrían vender a los centros turísticos de manera directa sin intermediación estatal.