Cuba dio hoy otro paso en sus reformas económicas al autorizar nuevas modalidades de créditos bancarios al sector no estatal con el objetivo de dinamizar el trabajo autónomo, la producción agropecuaria y la rehabilitación de viviendas.

A partir del 20 de diciembre, titulares de los "micronegocios" que han emergido con la ampliación del empleo por cuenta propia, así como pequeños agricultores podrán solicitar en los bancos del país préstamos en moneda nacional, según la nueva normativa divulgada en la Gaceta Oficial de Cuba.

Los cubanos también podrán acceder a créditos para comprar materiales de construcción y pagar mano de obra para reparar y rehabilitar sus viviendas.

Las resoluciones conocidas hoy abren la posibilidad de créditos para adquirir "bienes duraderos" como la compra de viviendas o de vehículos y a los préstamos "para consumo", aunque estas modalidades precisarán de "regulaciones específicas" que previsiblemente serán aprobadas más adelante.

Precisamente hace pocas semanas que el Gobierno de Cuba dio luz verde a las nuevas leyes que permiten la compraventa de viviendas y autos entre particulares después de más de 50 años de prohibiciones.

Según la nueva política de créditos, los importes y plazos para la amortización de préstamos se acordarán entre el solicitante y la institución financiera y será el Banco Central quien regule los rangos mínimos y máximos de las tasas de interés.

Los créditos se concederán en pesos cubanos después de que el banco analice las posibles fuentes de amortización (ingresos personales lícitos), la capacidad de pago o las posibilidades del negocio para el que se solicita el préstamo.

Una de las novedades es que, como garantía para obtener un crédito, se podrán constituir hipotecas voluntarias a favor del banco pero solo sobre inmuebles que no sean la residencia permanente o sobre solares yermos.

En el caso del sector agrícola, podrán solicitar créditos, por importe mínimo de 500 pesos (20,8 dólares), quienes sean propietarios o arrendatarios de tierras y deberán ser para la compra y reparación de equipos y medios de trabajo "u otras acciones que contribuyan a elevar las producciones agropecuarias".

Los trabajadores por cuenta propia y de otras formas de gestión no estatal pueden endeudarse para financiar la compra de bienes y para "un mejor desempeño de la actividad" por una cuantía que como mínimo debe ser de 3.000 pesos cubanos (unos 125 dólares).

Además de promover los créditos, las nuevas disposiciones ofrecen al sector no estatal cubano un amplio abanico de servicios bancarios como cuentas corrientes o posibilidades de pago mediante distintos tipos de cheques, transferencias, tarjetas de débito o crédito, letras de cambio o pagaré.

Esto parece trazar un "proceso de bancarización de la economía", según la definición de un experto local consultado por Efe quien considera que esos nuevos instrumentos de pago pueden facilitar los vínculos económicos entre el sector privado y la empresa estatal.

La duda es si el sector bancario cubano está preparado realmente para ofrecer esos servicios en un país donde cuesta trabajo encontrar cajeros automáticos o donde no existe la banca "on-line", entre otras muchas limitaciones.

Otro aspecto de interés, según analistas locales, es que la concesión de créditos en pesos cubanos podría reforzar la demanda hacia esa moneda en un momento en el que el Gobierno también estudia avanzar hacia la unificación monetaria.

En Cuba conviven dos monedas: el peso cubano, en el que la mayor parte de la población cobra sus salarios y con el que paga productos y servicios básicos, y el CUC, moneda fuerte, convertible en divisas.

La nueva política de créditos se enmarca en el plan del presidente Raúl Castro para "actualizar" el modelo socialista e intentar superar la aguda crisis económica que padece el país.

Las reformas contemplan una controlada apertura a la iniciativa privada, el adelgazamiento de las abultadas plantillas estatales, la descentralización de la gestión o la supresión de subsidios innecesarios aunque sin renunciar al socialismo.

En las últimas semanas se han anunciado también otros ajustes de calado como la apertura del mercado de viviendas y coches entre particulares o la posibilidad de que los campesinos vendan directamente sus productos al sector turístico, lo que abre una fisura en el monopolio estatal de la comercialización agropecuaria.