El exgeneral Antonio Bussi, de 85 años, condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad de la última dictadura militar (1976-1983), agoniza en un sanatorio de Tucumán, capital de la provincia homónima del norte de Argentina.

Bussi "no responde a las drogas que se le están suministrando y está sin ayuda respiratoria: es un cuadro terminal, sólo hay que esperar", dijo hoy su médico personal, Ramiro Castellanos, a la web del diario La Gaceta de Tucumán, a 1.100 kilómetros de Buenos Aires.

Quien fuera gobernador de Tucumán durante la dictadura y en democracia padece una insuficiencia cardíaca crónica, con problemas respiratorios y renales, según un informe del cuerpo médico forense de la Cámara Federal de Apelaciones de Tucumán.

En agosto de 2008, Bussi fue condenado a prisión perpetua junto con el exgeneral Luciano Menéndez como responsables del secuestro, tortura y asesinato del senador peronista Guillermo Vargas Aignasse, cometido en 1976 en esa provincia.

Durante el régimen militar, el exgeneral fue el jefe de 30 centros clandestinos de detención que funcionaron en Tucumán bajo la jurisdicción del III Cuerpo del Ejército, por entonces bajo el mando de Menéndez.

Durante los procesos judiciales en su contra, este exmilitar se consideró "un perseguido político por los derrotados de ayer en una guerra justa y necesaria", contra lo que llamó "la agresión marxista y leninista".

Esta semana comenzó en Tucumán un nuevo juicio que tiene a Bussi como principal imputado junto con Menéndez por los homicidios de Carlos Aguirre y Margarita Susana Azize Weiss a manos de grupos paramilitares de la dictadura, durante la que desaparecieron unas 30.000 personas.