Estados Unidos celebra hoy su tradicional día de Acción de Gracias, una fecha extraordinariamente familiar que este año supone un respiro en medio las tensiones políticas crecientes en el país y la inquietud por la situación de la economía.

Como es habitual el cuarto jueves de cada noviembre, una mesa repleta de comida, donde el pavo es el protagonista, es el decorado principal en la gran mayoría de las casas estadounidenses, que logran reunir a la familia como en ninguna otra fecha.

La tradición manda que sea el pavo relleno el plato fuerte, acompañado de puré de patatas, salsa de arándanos y, de postre, tarta de calabaza o de manzana. Según la Federación Nacional del Pavo, el 88 % de los estadounidenses degustarán uno esta noche.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aprovechó este día tan señalado para recordar, como cada año, a los soldados que sirven a su país y que se encuentran lejos de sus casas, pero tampoco quiso olvidarse de aquellos a los que la crisis económica no les ha permitido disfrutar del día como ellos hubieran deseado.

"Sé que para muchos de ustedes esta Acción de Gracias es más difícil que la mayoría. Los problemas que enfrentamos no se forjaron durante una noche, y tampoco los resolveremos de la noche a la mañana. Todo lo que se necesita es que cada uno de nosotros ponga de su parte", dijo en un vídeo difundido por la Casa Blanca.

Obama, que ayer indultó dos pavos como manda la tradición, invocó al espíritu de Acción de Gracias para superar "juntos los retos" a los que se enfrenta la nación.

Los pavos, llamados "Peace" (Paz) y "Liberty" (Libertad), recibieron el perdón del presidente, que acompañado por sus hijas, Malia y Sasha, honraron a los dos animales, que esquivaron una muerte segura en una fecha en la que los estadounidenses se comerán unos 45 millones de pavos.

EE.UU. se encuentra inmerso en plena campaña de los predicandidatos a la presidencia por el partido republicano, mientras Obama trata de sacar adelante su plan de estímulo para el trabajo, que pretende reducir el nueve por ciento de desempleo con el que ningún presidente ha sido reelegido anteriormente.

Por otro lado, la falta de acuerdo entre demócratas y republicanos en el Congreso para lograr reducir el déficit que afronta el país ha aumentado tanto la incertidumbre en Washington como las tensiones entre ambos partidos.

La derrota del supercomité encargado de llegar a una solución prolonga el misterio sobre el futuro de las cuentas públicas estadounidenses y augura nuevas batallas políticas en el Congreso a finales de diciembre, cuando expira la prórroga de los beneficios sociales por desempleo aprobada meses atrás por el presidente, y una inminente subida de impuestos sobre la nómina.

Mientras tanto, Acción de Gracias supone un oasis en medio del desierto y los estadounidenses no pierden la oportunidad de apegarse a las celebraciones, como el popular desfile que la cadena de centros comerciales Macy's lleva a cabo en Nueva York desde hace varias décadas.

Los espectadores aplaudieron y cantaron a través de las concurridas calles de Manhattan bajo un sol brillante mientras el cielo se llenaba de globos de helio representando a figuras como Snoopy o Santa Claus, que surcaron el aire del Parque Central.

El desfile se inició en 1924 con animales vivos como camellos, cabras y elefantes, pero no fue hasta 1927 cuando los animales fueron sustituidos por gigantes globos de helio.

Desde entonces se ha celebrado cada año, excepto entre 1942 y 1944 porque el caucho y el helio eran necesarios en la Segunda Guerra Mundial.

Desfiles, reuniones y banquetes componen esta tradición ineludible en el calendario estadounidense, que pretende recordar a los colonos que llegaron en el Mayflower en el siglo XVII y en la que tampoco falta nunca un buen rato frente al televisor viendo fútbol americano.