La Comisión Europea (CE) dará hoy un impulso a la posible introducción de bonos de deuda común en la zona del euro, al presentar una serie de propuestas que irán acompañadas de nuevas medidas para endurecer el control de los presupuestos nacionales.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, presentará el libro verde sobre la viabilidad de la introducción de "bonos de estabilidad", que abrirá un periodo de consulta.

El libro verde forma parte de un paquete legislativo más amplio que incluye dos proyectos de regulación que presentará el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, destinados a endurecer la supervisión presupuestaria en la UE, especialmente en la zona del euro y en los países rescatados.

Un tercer elemento será el análisis anual del crecimiento económico, en el que la Comisión expondrá las medidas a tomar en 2012 para apuntalar el crecimiento y la creación de empleos, entre otros aspectos.

En cuanto a los eurobonos, un borrador que se ha filtrado a la prensa recoge tres opciones para la emisión de deuda común en la zona del euro: una contempla la sustitución de todos los bonos nacionales por bonos de estabilidad y con garantías de todos los Estados, y dos modelos prevén un reemplazo parcial con o sin garantías plenas de los demás. Dos esquemas que requieren un cambio en el Tratado.

El Ejecutivo europeo quiere vincular los eurobonos a ciertas condiciones, quizás para aplacar las reticencias alemanas.

La Comisión considera que cualquier tipo de emisión de deuda común debería ir acompañada de una supervisión fiscal reforzada, lo que podría incluir poner a los países incumplidores bajo algún tipo de "administración" externa.

Países como Alemania temen que si se introducen los eurobonos, los Estados que deben poner en orden sus finanzas públicas dejen de esforzarse porque se beneficiarían de las garantías de los demás y de la mejor calificación crediticia de otros miembros.

En esta línea el comisario europeo para Asuntos Económicos y Monetarios adelantó el martes que exigirá en el marco del reformado paquete de gobernanza económica -que prevé sanciones para el incumplimiento de los objetivos de deuda y de déficit- "normas fiscales numéricas", equivalentes al freno de deuda, que preferiblemente deberían quedar reflejadas en las Cartas Magnas.

También propondrá que un consejo fiscal independiente a nivel nacional contribuya a una planificación presupuestaria robusta y que la Comisión pueda revisar el proyecto presupuestario de los países de la zona del euro antes del 15 de octubre de cada año y, si fuera necesario, emitir su opinión sobre posibles modificaciones.

La segunda propuesta de Rehn está reservada para los países de la zona del euro que reciben asistencia financiera de la UE, para quienes la supervisión reforzada y el programa de vigilancia se hará por ley.

Estas medidas no requerirán un cambio en el Tratado, aseguró.