Newt Gingrich, el candidato más reciente en la competencia por la candidatura presidencial republicana, corrió el riesgo de ahuyentar a los conservadores al decir que favorece el establecimiento de vías legales para que los inmigrantes ilegales que se hayan comportado pacíficamente, respetado la ley y pagado sus impuestos vivan en Estados Unidos por muchos años más.

Durante un debate televisado el martes por la noche, el ex presidente de la Cámara de Representantes destacó así su ruptura con la actual línea de pensamiento de su partido sobre la inmigración y trató de capitalizar sus recientes avances en las encuestas de opinión.

"No veo cómo el partido que dice que es el partido de las familias va a adoptar una política de inmigración que destruye a las familias que han estado aquí un cuarto de siglo", dijo Gingrich durante el debate, televisado por CNN.

"Estoy preparado para aguantar ataques por decir que seamos humanos en la aplicación de la ley", agregó.

Los demás precandidatos en el escenario fustigaron de inmediato sus declaraciones, diciendo que Gingrich apoyaba lo que muchos en el partido conocen simplemente como una "amnistía", entendida generalmente como una política que proporcione medios para que la mayoría o todos los inmigrantes que ingresaron de manera ilegal permanezcan en el país.

Muchos conservadores se oponen firmemente a la concesión de la residencia legal a los inmigrantes ilegales — especialmente de México y América Central — bajo casi cualquier circunstancia.

Mitt Romney — ex gobernador de Massachusetts, inversionista en capitales de riesgo y el favorito de la élite — fue uno de quienes atacaron a Gingrich. Alegó que cualquier tipo de vía hacia la legalización sería un imán para que haya más cruces ilegales desde México.

El tema de la inmigración ha dividido a los políticos de Estados Unidos desde hace años. Muchos analistas dicen que los republicanos corren el riesgo de enfurecer a la población hispana, en rápido crecimiento, al mostrar poca simpatía por los millones de residentes ilegales que ya están en el país.

El ultraconservador Gingrich está cerca de la cima en las encuestas, pero no está claro si podrá mantenerse allí. Más allá de las preguntas sobre su divorcio, relaciones extramaritales y sus negocios, sus puntos de vista anteriores sobre el cambio climático y otros asuntos podrían ser vistos como demasiado moderados para algunos conservadores.