Un tribunal francés falló el miércoles que el ex dictador Manuel Antonio Noriega puede ser extraditado a Panamá para ser encarcelado por varios delitos, más de 20 años después de ser derrocado y arrestado en una invasión estadounidense.

El anciano ex hombre fuerte no ha visto su patria en más de dos décadas, años que pasó tras las rejas en Florida bajo cargos vinculados con drogas, así como en Francia, allí por lavado de dinero.

El presidente panameño Ricardo Martinelli dijo que "Noriega va a venir a Panamá y va a ir directo a la cárcel", en declaraciones a una televisora poco antes de conocerse el fallo.

Panamá pidió la extradición de Noriega para que cumpla las condenas por homicidio, corrupción y estafas que le fueron dictadas en ausencia. Es posible que se le conceda el arresto domiciliario debido a su edad, ya que tiene 70 años o un poco más.

La corte de apelaciones en París anunció el fallo luego de meses de procedimientos legales en torno a un hombre cuyo complicado pasado ha mantenido ocupadas a las autoridades judiciales de tres países durante años.

Ahora resta que el primer ministro francés Francois Fillon firme el decreto administrativo para la transferencia de Noriega, lo que sucedería en los próximos días.

Amigos y enemigos por igual temían que el ex dictador pudiera morir en una prisión francesa, principalmente aquellos que combatieron sus violaciones a los derechos humanos durante su régimen de 1983 a 1989. Quieren ver que se haga justicia en su propio país.

Noriega, otrora colaborador de la CIA y el hombre fuerte de Panamá durante la década de 1980, incomodó a Estados Unidos tras convertirse en aliado del cartel de narcotraficantes de Medellín, Colombia.

En los días en que menguaba la Guerra Fría, el gobierno del ex presidente estadounidense Ronald Reagan consideraba a Noriega como un aliado clave contra el gobierno sandinista de izquierda en Nicaragua. Pero a la larga el gobernante panameño se distanció de Washington.

A finales de 1989, el entonces presidente George H.W. Bush ordenó una invasión para derrocar a Noriega. El dictador se atrincheró en la embajada del Vaticano en Panamá, por lo que las fuerzas estadounidenses lo asediaron con música incesante de rock a un volumen muy elevado hasta que se rindió en enero de 1990.

Transferido a Miami, lo acusaron de ayudar al cártel de Medellín a introducir toneladas de embarques de cocaína a Estados Unidos. Un jurado lo declaró culpable en 1992 de ocho de los 10 cargos que enfrentaba, y fue sentenciado a 17 años de prisión.

Después de cumplir su condena en Estados Unidos permaneció en Miami inmerso en un limbo legal de 2007 a 2010, cuando Francia solicitó su extradición para que enfrentara cargos por lavado de dinero. Fue declarado culpable y sentenciado a siete años tras las rejas.

Panamá quiere que Noriega regrese a cumplir dos penas en prisión de 20 años tras ser sentenciado en ausencia por malversación, corrupción y asesinato.

El ex dictador está acusado de matar a opositores, entre ellos Moisés Giroldi, un comandante militar que encabezó una fallida rebelión dos meses antes de la invasión estadounidense, y a Hugo Spadafora, cuyo cuerpo decapitado fue encontrado en la frontera con Costa Rica en 1985.

La extradición ha sido especialmente compleja de interpretar porque Estados Unidos, como el país que autorizó la transferencia inicial a Francia, tuvo que dar su consentimiento para que él fuera trasladado a Panamá.

Mientras tanto, Noriega se ha debilitado físicamente, dicen sus abogados. Ahora tiene unos 70 años, aunque no se conoce su edad con exactitud.

___

El periodista Juan Zamorano de la AP contribuyó desde Panamá.