Dos tercios de los italianos consideran que la inmigración legal es "buena" para el país y muchos quieren que haya más inmigrantes, según una encuesta AP-GfK: resultados sorprendentes dado que en Italia se suele vincular a los extranjeros con diversos males sociales.

Muchos italianos — en particular los partidarios del ex premier Silvio Berlusconi — atribuyen a la inmigración, un fenómeno relativamente nuevo en este país, con una gama de problemas desde el desempleo hasta el crimen violento, el narcotráfico y el robo.

Pero en la encuesta realizada la semana pasada, el 67% de 1.025 adultos italianos encuestados en todo el país dijeron que la inmigración legal es buena. El 59% dijeron que quieren más inmigrantes legales en el país.

Los italianos están divididos en la materia: muchos reaccionan instintivamente de manera hostil a los inmigrantes debido al miedo por su seguridad, pero también comprenden que se los necesita para realizar los trabajos que los nativos no quieren hacer, contribuir al agobiado sistema de pensiones y cuidar del creciente número de ancianos.

"Hay una actitud esquizofrénica, que reconoce la necesidad de la mano de obra inmigrante pero no la acompaña con un verdadero reconocimiento de las dimensiones humanas y sociales de la inmigración", dijo Ferruccio Pastore, director del Foro Internacional y Europeo de Investigaciones sobre Inmigración.

El martes, el presidente Giorgio Napolitano exhortó al parlamento a otorgar la ciudadanía automática a los hijos italianos de extranjeros. La deuda italiana sería aún más difícil de sobrellevar si no fuera por el aporte de los inmigrantes a la economía, dijo el mandatario.

De la derecha se alzó un coro de protestas, y algunos líderes de la Liga Norte, que es antiinmigrante, juraron "levantar barricadas" en torno al parlamento si se somete a votación la iniciativa presidencial.

Entre los encuestados, los partidarios más fervorosos de incrementar el número de inmigrantes son habitantes del norte industrializado. En el sur, que padece el mayor desempleo y recibe a millares de inmigrantes que llegan en bote desde Africa, el entusiasmo es menor.

El demógrafo Antonio Golini sugiere que las opiniones sobre inmigración suelen responder a la experiencia personal: alguien que puede confiar a sus ancianos padres a los amorosos cuidados de una mujer del este de Europa la considera una bendición; un empleado de pizzería despedido y reemplazado por un egipcio será menos entusiasta.

Con todo, la idea de que los inmigrantes pasan a integrar la vida italiana empieza a prender entre la gente, dijo Golini.

La encuesta Ap-GfK aclara que los italianos demuestran escasa tolerancia hacia la inmigración ilegal, que el 54% consideró un problema "extremadamente grave" o "muy grave" y el 25% "algo grave".

La encuesta AP-GfK abarcó 1.025 italianos adultos en todo el país. Fue realizada vía telefónica el 16 al 20 de noviembre por GfK Eurisko Italia bajo la dirección del GfK Group. Su margen de error es de 3,3 puntos porcentuales.

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Encuesta http://www.ap-gfkpoll.com

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Maria Grazia Murru y Paolo Santalucia contribuyeron a esta historia.