Alemania no pudo recaudar tantos fondos como se esperaba en su subasta más reciente de bonos, una señal sorpresiva de que la economía más grande de Europa no puede ser inmune a la crisis de deuda que azota al continente.

La subasta insatisfactoria se sumó a una nueva advertencia de que Francia podría perder su clasificación de AAA, la máxima posible de la agencia de calificación de riesgos Moody's, y a nuevos choques verbales entre la canciller alemana, Angela Merkel, y el brazo ejecutivo de la UE.

Todos estos factores alimentan las preocupaciones de que el bloque está perdiendo la batalla para tratar de contener una crisis de la deuda soberana que ya ha llevado al rescate financiero de tres países y amenaza a economías grandes como Italia y España.

Sin embargo, lo que realmente llamó la atención fue la inesperada noticia de que Alemania, la economía más fuerte de Europa y el eje de los planes de rescate, haya sufrido una de sus peores subastas de bonos.

La oficina financiera alemana dijo su subasta de bonos a 10 años, para tratar de recaudar 6.000 millones de euros (8.100 millones de dólares) sólo tuvo una demanda de 60%.

Los funcionarios alemanes explicaron que el fracaso de la subasta obedeció a su bajo rendimiento — en un nivel mínimo sin precedentes — y el entorno de un mercado extraordinariamente nervioso. Los inversionistas interpretaron la baja colocación como una señal de advertencia de que la crisis incluso podría causarle problemas a la sólida Alemania.

"Si Alemania no puede vender bonos, ¿qué es lo que va a hacer el resto de Europa?", preguntó Benjamin Reitzes, analista de BMO Capital Markets.

El mal resultado de la subasta golpeó al euro, que momentos antes del cierre se negociaba a 1,3367 dólares, 1,1% menos que el martes.

Aunque Alemania recibe amplios elogios, como el de ser un modelo para otras economías de la eurozona, su carga de deuda soberana es relativamente alta, en términos históricos, pues es de alrededor del 81% del PIB, así que continuamente tiene que buscar financiamiento fresco acudiendo a subastas de bonos entre los inversores.

Una de las ventajas que tiene Alemania frente a mayoría de las economías europeas es que su calificación crediticia de triple A no está en peligro, a diferencia de Francia.

Aunque en los últimos días Francia ha tenido que elevar el rendimiento de sus bonos a 10 años a alrededor de 3,65%, muy por encima del equivalente alemán del 2%, el interés francés sigue siendo mucho menor que las tasas de cerca de 7% de Italia.

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Los periodistas de The Associated Press Geir Moulson en Berlín, Raf Casert en Bruselas y Greg Keller en París contribuyeron a este despacho.