Siria fracasó hoy en su intento de aplazar el voto de la Asamblea General de la ONU de un proyecto de resolución que condena la represión que el Gobierno del presidente Bachar al Asad lleva meses ejerciendo contra la población civil.

La Asamblea rechazó la propuesta siria en una votación en la que 118 países expresaron su oposición a que no se votara esa propuesta de resolución, mientras que 29 se abstuvieron y 20 se pronunciaron a favor, entre ellos Cuba, Venezuela y Nicaragua.

El embajador sirio ante la ONU, Bashar Jafari, pidió el aplazamiento del voto y rechazó las denuncias que contiene ese proyecto de resolución, que calificó de "politizado", al tiempo que acusó a los países que la respaldan de hacer "un uso no ético de los nobles objetivos de los derechos humanos".

El documento, que la Asamblea prevé votar en breve, está avalado por más de 60 países y entre ellos cinco árabes como Marruecos, Jordania, Arabia Saudí, Catar y Bahrein.

En él se subraya la negativa evolución de la crisis política que comenzó hace ocho meses en Siria y en la que se han contabilizado ya más de 3.500 muertes de civiles, según datos de Naciones Unidas.

"Esperamos que los países envíen una señal firme a Siria de que las violaciones de los derechos humanos y la violencia deben de parar", afirmó el embajador británico, Mark Lyall Grant.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y la Liga Árabe han pedido al presidente de Siria el fin de la represión contra los civiles en múltiples ocasiones desde el inicio en pasado marzo de la crisis política en ese país, además de poner en marcha las reformas que ha prometido.

En esos ocho meses, el Consejo de Seguridad ha sido incapaz de aprobar una resolución de condena a Damasco por la oposición de Rusia y China, que en octubre pasado ejercieron su derecho a veto en ese órgano para oponerse a un texto presentado por Francia, Reino Unido, Alemania y Portugal.

Al veto ruso y chino se sumaron además entonces las abstenciones de Brasil, India, Sudáfrica y Líbano, países que han mostrado repetidamente su reticencia a que el Consejo condene al régimen de Al Asad mediante un texto con el rango y la vinculación de una resolución.