Mo Tarafa se plantó frente a los estudiantes en un pequeño auditorio al aire libre de la Universidad Internacional de la Florida (UIF) y pidió voluntarios dispuestos a sentarse en diez sillas que tenía al frente suyo. Cada silla, dijo, representaba un 10% de la riqueza que genera Estados Unidos y cada estudiante un 10% de la población.

Los estudiantes, en su mayoría jóvenes veinteañeros que lucían jeans y camisetas, se acomodaron. Luego Tarafa le pidió a nueve de ellos que se sentasen como pudiesen en cinco sillas. Esa, indicó, era la distribución de la riqueza en 1996.

Acto seguido le dijo a nueve estudiantes que se acomodasen en tres sillas.

Esa es la distribución de la riqueza hoy.

"¿Cómo se sienten ahora?", preguntó.

"Incómodos", respondió uno de los estudiantes.

El ejercicio fue parte de una campaña que tuvo lugar recientemente en la UIF y decenas de campus universitarios de todo el país en solidaridad con el movimiento Ocupemos Wall Street. Las protestas que se suceden a lo largo y ancho del país están llegando a los centros de estudios, donde los alumnos realizan actos y abandonan las clases en señal de protesta. En algunos casos hasta instalaron carpas, como en la Universidad de California en Berkeley, donde 40 estudiantes fueron detenidos en incidentes violentos la semana pasada y la policía retiró 20 carpas. En la Universidad de Harvard, decenas de estudiantes instalaron también carpas en el medio del campus.

Circularon videos en los que un policía le arroja gas pimienta a un grupo de estudiantes sentados pacíficamente, tomados de los brazos, en la rama de Davis de la Universidad de California. La policía dijo que había advertido repetidamente a los estudiantes que los sacaría por la fuerza si no se iban.

La rectora de la universidad Linda Katehi dijo que el video era "escalofriante" y formó una comisión para estudiar los incidentes, en los que la policía retiró mas de una docena de carpas y detuvo a diez personas, incluidos nueve estudiantes.

Los estudiantes se quejan del costo de las matrículas, el enorme endeudamiento en que caen y las escasas perspectivas de conseguir trabajos. Dicen que estas inquietudes se enmarcan dentro de los planteos que hacen los manifestantes de Ocupemos WS en torno a la desigualdad económica.

"Me encanta mi educación. Creo que es muy valiosa. Sin embargo, creo que no la aprovecho a diario", expresó Natalia Abrams, de 31 años, quien se graduó hace poco de la Universidad de California de Los Angeles y ha estado movilizando a los estudiantes en sintonía con Ocupemos WS. "No volvimos a la universidad para contraer una deuda de 20.000 dólares y terminar trabajando en Starbucks".

Es difícil trazar paralelos entre estas protestas y las de los estudiantes de los años 60. En esa época, los estudiantes denunciaban la segregación racial y la guerra de Vietnam. Desde entonces, la militancia estudiantil se ha enfocado en temas más específicos, como concientizar a la gente sobre las violaciones, denunciar el trabajo esclavizante y promover la igualdad de derechos de gays y lesbianas, indicó Robert Self, profesor de historia de la Brown University.

"Desde hace bastante tiempo que no hay un tema específico que aglutine a toda una generación, como los derechos civiles o la guerra de Vietnam", expresó Self.

Estudiantes de más de 120 universidades han participado en las protestas hasta ahora, tanto de instituciones de elite como de centros de estudio públicos e incluso de community colleges (que ofrecen carreras de dos años).

En Harvard, por ejemplo, 70 estudiantes abandonaron una clase de quien fuera director del Consejo de Asesores de Economía del presidente George W. Bush hijo para protestar "la naturaleza tendenciosa" de su disertaciones y una visión de la economía que "contribuye a y simboliza la creciente desigualdad económica" del país.

Gabriel Bayard, estudiante de 18 años que ayudó a organizar la protesta, dijo que el profesor en cuestión, Greg Mankiw, "hace afirmaciones cuestionables y trata de hacerlas pasar como hechos. Mencionó el argumento de que le igualdad económica y la eficacia no son compatibles".

"Hay abundante evidencia de que eso no es así", acotó.

En el Rhode Island College los estudiantes organizaron clases improvisadas en las que se pide a los profesores que hablen de asuntos como la historia de los movimientos estudiantiles. La profesora de sociología Mikaila Mariel Lemonik Arthur dijo que en esas clases, maestros y alumnos se tratan de igual a igual.

"Tenemos cosas que ofrecer por nuestros conocimientos de ciertas áreas. Pero eso no nos hace más calificados que ellos para hablar", sostuvo Arthur.

Las dos principales inquietudas de los estudiantes son la deuda en que incurren para estudiar y las escasas perspectivas laborales. La tasa de desempleo entre los estudiantes que completan el ciclo universitario básico de cuatro años fue del 9,1% en el 2010, uno de los niveles más altos de los últimos tiempos, según la organización sin fines de lucro Project on Student Debt, que promueve una enseñanza más barata. La deuda promedio de cada estudiante que se recibe es de 25.250 dólares, un 5% más alta que la del año previo.

Igual que el movimiento Ocupemos WS, los estudiantes no tienen objetivos específicos, y dicen que no son necesarios.

"Si observas los movimientos sociales exitosos, su papel nunca fue elaborar políticas con objetivos específicos", dio Guido Girgenti, estudiante de 19 años del Occidental College.

Puso como ejemplo a Martin Luther King, Jr.

"El doctor King viajó por todo el país poniendo de relieve la crisis moral que representaba la marginación de los negros", expresó. "El movimiento Ocupemos WS también pone de relieve la crisis moral derivada de la injusticia económica y la forma en que las corporaciones controlan la democracia".