Los indígenas del oriente y sur de Bolivia declararon hoy "enemigo" al presidente Evo Morales, aimara del altiplano andino, por insistir en la construcción de una carretera que partirá en dos una reserva natural, pese a que él mismo aprobó una ley que prohíbe cualquier proyecto vial allí.

La Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob), que agrupa a 34 etnias, denunció en un comunicado que Morales inició "una campaña mediática y política" para anular la ley que protege el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), reserva rica en flora y fauna del centro del país.

"Por habernos mentido y por mentir al país sobre la protección del Tipnis (...) declaramos al presidente Juan Evo Morales Aima y a su Gobierno como enemigos de las naciones y pueblos indígenas del Oriente, Chaco y la Amazonía boliviana", señala el comunicado.

Según los nativos, el Gobierno está "interviniendo" las comunidades indígenas que habitan en la reserva para "desinformar, chantajear y sobornar a algunos dirigentes", para sumar apoyos y construir por el parque esa vía financiada por Brasil.

También acusan a Morales de incitar a personas "que no tienen nada que ver con el Tipnis", ni con las etnias nativas, a tomar acciones contra los dirigentes que promovieron la marcha que recorrió más de 500 kilómetros de la Amazonía a La Paz entre agosto y octubre pasados para frenar el proyecto vial.

La dirigente de la Confederación de Mujeres Campesinas "Bartolina Sisa", Felipa Huanca, afín a Morales, replicó hoy mismo que "más bien quienes dicen que el presidente es enemigo son enemigos de los indígenas".

"El hermano presidente ha salido de una organización, de una comunidad, no puede ser nuestro enemigo. Tenemos que pronunciarnos, nadie puede seguir insultando al presidente, nadie puede estar mirando al hermano presidente como si fuera extranjero", dijo Huanca en un acto en el que estaba Morales.

Aunque hasta ahora no ha habido respuesta directa de Morales ni del Gobierno a la acusación de la Cidob, el gobernante ha insistido en que pretende "hacer caminos y puentes por aquí y por allá y lo rechazan. Eso no nos molesta, no nos resiente, sino más bien nos fortalece y vamos a continuar".

La marcha de los indígenas amazónicos llegó a La Paz luego de haber superado una violenta represión policial, bloqueos de partidarios de Morales y una intensa campaña oficial para desprestigiarla y acusarla, sin pruebas, de estar al servicio de la derecha y el imperialismo.

Los nativos del Tipnis acusaron al mandatario aimara de haber promovido el proyecto vial para que los productores de coca de su bastión político del Chapare, vecino de la reserva, ampliaran sus cultivos de la hoja, base para elaborar cocaína.

Morales, que había afirmado que la carretera se construiría "sí o sí", terminó cediendo y aprobó la ley que prohíbe cualquier proyecto vial en el Tipnis, aunque ahora acusa a los indígenas de haberle "engañado" y obligado a promulgar esa norma.

El mandatario ha recomendado a quienes quieren la carretera que reclamen a los dirigentes amazónicos y el fin de semana pasado señaló que no hay otra alternativa que atravesar el Tipnis si se quiere esa ruta, que unirá el centro y noreste del país.

Cocaleros y campesinos afines al Gobierno, además de autoridades regionales y municipales oficialistas, han cerrado filas para exigir que se anule la ley.