Empapados, con ampollas y cansados llegaron a la capital estadounidense unas pocas decenas de manifestantes del movimiento Ocupemos Wall Street luego de una marcha de dos semanas y más de 385 kilómetros (240 millas) desde el parque Zuccotti en el bajo Manhattan.

Los manifestantes, muchos usando ponchos con capucha bajo la pertinaz lluvia, caminaron al campamento de Ocupemos D.C., donde sus compañeros manifestantes se alinearon fuera de sus tiendas de campaña y los vitorearon con aplausos y abrazos. Los organizadores dijeron que la marcha, a la que llamaron Ocupemos la Autopista, cumplió su objetivo de llevar sus preocupaciones sobre la desigualdad de ingresos y la influencia corporativa en la política a otros lados, incluyendo comunidades rurales que hasta ese momento habían tenido poca exposición al movimiento.

"Gente que nunca había oído hablar de la ocupación ya supo de ella", dijo Owen Johnson, de 23 años, un artista de North Pownal, Vermont, que realizó la marcha entera descalzo.

Johnson, que se cortó varias veces los pies, pero de todos modos se las arregló para seguir adelante con botas para senderismo, dijo que la marcha fue una experiencia profunda.

"Es mucho sobre crecimiento personal", dijo Johnson. "Mis pies han crecido. Se han extendido".

La marcha cubría alrededor de 32 kilómetros (20 millas) diarios. Los participantes pasaron algunas noches en campamentos de protesta en otras ciudades. Asimismo, durmieron en instalaciones de universidades y en casas de gente que los apoya, iglesias, un estudio musical y un centro comunitario.

Más de 20 personas abandonaron el parque Zuccotti para la marcha, y aunque no todos llegaron hasta Washington, el día final los manifestantes se habían multiplicado a más de 40, dijo el organizador Kelley Brannon. El número de gente fluctuó mientras algunos se unían a la marcha por períodos breves.

No todos hicieron el viaje y salieron ilesos. Uno tuvo que renunciar a causa de periostitis, otros debido a alguna enfermedad. Un manifestante fue atropellado la noche del lunes aunque logró llegar a Washington. Eric Carter, de 30 años, un técnico de emergencias médicas con licencia por trabajar en Nueva Orléans, fungió como médico y dijo que vendaba entre cinco y 10 pares de pies llenos de ampollas al día.

La marcha estaba programada para coincidir con el trabajo del supercomité del Congreso que trabajaba en la reducción del déficit del país. Los participantes querían presionar para que se cancelaran los recortes fiscales que datan del gobierno de Bush y que sólo benefician a los adinerados. El supercomité anunció el lunes que no había logrado alcanzar un acuerdo y los manifestantes dijeron que no les sorprendía.

"Estaba hecho para que fallara. Ellos nunca van a lograr hacer algo", dijo John Aldous, de 23 años, quien recorrió el camino entero.

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Ben Nuckols está en Twitter como http://twitter.com/APBenNuckols.