La subsecretaria para Asuntos Políticos del Departamento de Estado de EEUU, Wendy Sherman, instó hoy a Pyongyang a abandonar su programa de enriquecimiento de uranio y a cumplir sus promesas de desnuclearización para retomar el diálogo a seis bandas.

Wendy Sherman, de visita oficial en Seúl hasta mañana, explicó hoy que las autoridades norcoreanas "no han formulado todos los compromisos que debían, entre ellos cancelar su programa de enriquecimiento de uranio", para regresar al proceso de las seis partes, en declaraciones recogidas por la agencia local Yonhap.

Este mecanismo multilateral orientado a poner fin al desarrollo de armas nucleares de Pyongyang, en el que participan las dos Coreas, EEUU, China, Rusia y Japón, permanece estancado desde abril de 2009 y actualmente las partes implicadas mantienen negociaciones para reanudarlo.

Corea del Norte, por su parte, mantiene que el regreso a la ronda multilateral debe llevarse a cabo sin condiciones previas, por lo que hasta hoy se ha negado a aceptar los requisitos que le imponen EEUU y Corea del Sur.

Preguntada sobre si EEUU prevé celebrar nuevas conversaciones bilaterales con Corea del Norte después del encuentro entre representantes de ambos países en Ginebra el mes pasado, Sherman respondió que lo hará si Seúl y Washington creen que es útil.

Desde julio, Corea del Sur y EEUU han mantenido por separado diálogos cara a cara con Corea del Norte para acercar posturas con respecto a retomar las conversaciones a seis bandas, aunque no se han observado avances importantes.

Pyongyang afirma que su programa de enriquecimiento de uranio se orienta al desarrollo pacífico de energía, pero analistas internacionales creen que busca una nueva fuente de materiales para crear bombas atómicas de fisión que se sumarían a las que, según expertos, podría fabricar con su reconocido programa de plutonio.

En su visita a Seúl, la subsecretaria estadounidense también deseó la pronta ratificación del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Corea del Sur y EEUU en la Asamblea Nacional surcoreana, último paso requerido para su puesta en vigor tras cinco años de negociaciones desde la firma del documento inicial.

La presión de los grupos de oposición surcoreanos, que consideran que el acuerdo beneficia a EEUU, está retrasando su ratificación, ya que el partido gubernamental se resiste a usar su mayoría de escaños para aprobar unilateralmente el TLC por temor a revueltas dentro y fuera el Parlamento.