Un convoy de autobuses turcos que regresaban de un viaje de peregrinos a La Meca fue atacado por las fuerzas de seguridad sirias, que causaron dos heridos, según informaron hoy los medios de Turquía.

El convoy regresaba desde Arabia Saudí y, ayer, en la última parte del recorrido, fue atacado dos veces en territorio sirio, precisó la televisión NTV

El primer ataque se produjo tras pasar el control fronterizo entre Líbano y Siria, y el segundo, en la ciudad de Homs.

Varios miembros del convoy declararon a la televisión que siete turcos fueron detenidos durante el primer ataque, una información que no ha podido ser confirmada oficialmente, según NTV.

Los atacantes, que "llevaban banderas de Siria", apuntaron con sus armas a los autobuses y "empezaron a disparar", relató uno de los integrantes del convoy.

El conductor y otro de los ocupantes de los autobuses resultaron heridos por los disparos y han sido ingresados en el hospital estatal de Antioquía, ya en territorio turco; mientras que tres autobuses sufrieron daños.

"Dios nos ha salvado. Hemos regresado de una muerte segura", dijo otro de los peregrinos a la cadena NTV.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía renovó hoy su advertencia a los ciudadanos turcos para que no viajen a través de Siria a menos que sea absolutamente necesario.

Según los medios del país, se espera que 15.000 turcos regresen de La Meca por territorio sirio.

En declaraciones efectuadas el domingo, antes de desplazarse a Londres, el presidente turco, Abdullah Gül, se mostró muy crítico con el régimen de Bachar al Asad.

Gül afirmó que había perdido "toda confianza" en el mandatario sirio, a quien instó a abandonar el poder, pero al mismo tiempo descartó la posibilidad de participar en una eventual intervención extranjera ante la creciente violencia que sacude al país vecino.

Durante la pasada semana, dirigentes de los Hermanos Musulmanes sirios dijeron en Estambul que rechazan una intervención exterior pero que, de producirse, preferían que se limitase a una zona de exclusión aérea supervisada por Turquía en lugar de por un país de la Unión Europea o por Estados Unidos.

La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, felicitó a la Liga Árabe y a Turquía por su posición crítica con el régimen baazista sirio y dijo que ambos "lograrán más influencia en Siria", algo que satisface a Ankara, dijo Gül.

Sin embargo, el jefe de Estado turco dejó claro que su país "resistirá las presiones exteriores" y que, en este tema, se mueve "por sus propias elecciones". "En este momento no consideramos correcta una intervención militar extranjera", insistió.

Gül también pidió a la oposición siria que ofrezca garantías de que "no habrá venganzas" tras un eventual cambio de régimen, ya que los miembros de la oposición armada del Ejército Sirio Libre -formado por desertores suníes de las Fuerzas Armadas- califican de "hereje" a la minoría alaui que dirige el país y están muy influidos por ideas islamistas conservadoras.

"La gente no quiere vivir en regímenes autoritarios, pero si ven que la otra opción es la desconfianza, el caos y la guerra civil, elegirán, aunque sea a disgusto, un régimen autoritario", explicó el presidente turco.