La aerolínea australiana Qantas y dos de los tres sindicatos con lo que mantiene un conflicto laboral deberán someterse a un arbitraje vinculante, tras el fracaso de sus conversaciones, informaron hoy los medios locales.

Los gremios que irán al arbitraje serán el de la Asociación Australiana de Pilotos Internacionales (AIPA, siglas en inglés) y el Sindicato de Trabajadores de Transporte, que representa al personal del servicio de equipaje y de tierra, mientras el de los mecánicos seguirá con las negociaciones, según el "Sydney Morning Herald".

Las disputas estarán en manos del órgano de arbitraje laboral de Australia (FWA, por sus siglas en inglés), que ordenó a finales de octubre a los sindicatos que cesen en sus huelgas después de que Qantas dejara en tierra a toda su flota por estos conflictos.

La portavoz de Qantas, Olivia Wirth, dijo anteriormente que la empresa respetará cualquier decisión que tome el órgano de arbitraje y que la empresa "no buscaría revertirla en los tribunales federales", según citó la emisora local ABC.

El vicepresidente de la AIPA, Richard Woodward, acusó hoy a Qantas de no tener interés en extender las negociaciones por otros 21 días, un requisito que debe ser acordado por las partes en conflicto.

"Estamos frustrados. Comenzamos en agosto del año pasado con la intención de alcanzar un acuerdo, pero Qantas ha sido poco menos que ejemplar en las negociaciones", expresó Woodward al SMH, al considerar que el proceso de arbitraje durará meses por la complejidad del caso.

El próximo uno de diciembre está prevista una audiencia preliminar después de que los pilotos recurrieran a la justicia del país por considerar injusta la decisión de FWA de poner fin a su huelga.

El Gobierno australiano pidió la intervención del FWA tras la crisis generada por la decisión de Qantas de dejar en tierra a toda su flota y este órgano de arbitraje laboral puso fin a las huelgas y dio hasta hoy como plazo para que las partes en conflicto pongan fin a sus disputas o se sometan a un arbitraje vinculante.

La decisión de Qantas afectó "a más de 68.000 pasajeros" y motivó la cancelación de 447 vuelos nacionales e internacionales, según datos de la aerolínea, aunque otras fuentes elevan la cifra de damnificados a 80.000 personas.

El diálogo entre empresa y sindicatos se resintió en agosto con el anuncio de la empresa de un plan de reestructuración de su unidad internacional que contempla el despido de mil trabajadores.