El gabinete de Egipto presentó su dimisión el lunes al consejo de gobierno militar, tratando de frenar una crisis en momentos en que miles de manifestantes chocaban con fuerzas de seguridad en la céntrica plaza Tahrir por tercer día consecutivo, en hechos que han dejado al menos 24 muertos y que son el desafío más grande hasta ahora al poder de las fuerzas armadas.

La muchedumbre en Tahrir, que creció a más de 10.000 personas al caer la noche, estalló en vítores al conocerse el anuncio, coreando "¡Dios es grande!", pero no había indicios de que la concesión fuese a persuadirlos de dejar de protestar sino hasta que los militares prometan entregar el poder a un gobierno civil.

Con un trasfondo de tambores, los manifestantes muy pronto reanudaron sus lemas de "El pueblo quiere la salida del mariscal de campo", aludiendo al mariscal Hussein Tantawi, jefe del consejo de generales que ha gobernado Egipto desde la caída el 11 de febrero del autoritario presidente Hosni Mubarak.

El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas no dijo hasta ahora si iba a aceptar la renuncia del gabinete.

Muchos egipcios habían considerado el gobierno, encabezado por el primer ministro Essam Sharaf, como una mera fachada para los militares, carente de voluntad y capacidad para implementar reformas democráticas y lidiar con la crisis en el país.

La furia popular, no obstante, se ha centrado en los generales, a quienes muchos acusan de comportarse de forma tan abusadora como el régimen de Mubarak y de tratar de mantener su control del poder.

Los choques se producen cuando falta apenas una semana para que Egipto inicie importantes elecciones parlamentarias, que muchos esperaban fuese un hito en la transición a la democracia. En lugar de ello, el proceso se ha visto ensombrecido por el enfrentamiento con los militares.

El ministerio de Salud de Egipto informó el lunes que unas 1.750 personas resultaron heridas desde que comenzaron los choques el sábado. El ministerio no especificó si los muertos o heridos eran manifestantes, o si estas cifras incluían policías o soldados del ejército.

Los militares han cambiado la fecha para la transferencia del poder para fines de 2012 o inicios de 2013, pero los manifestantes desean que anuncien una fecha precisa.