La Asamblea General de la ONU aprobó hoy una resolución que subraya su preocupación por la pésima y deteriorada situación de los derechos humanos en Irán, donde persisten las violaciones de los principios fundamentales.

La Asamblea aprobó una resolución, copresentada por 41 países, que obtuvo el respaldo de 86 de los Estados miembros, mientras que 59 se abstuvieron y 32 votaron en contra.

En el documento, que contempla una decena larga de áreas de preocupación que van desde la tortura al creciente recurso a la pena de muerte, "se resalta que la situación de los derechos humanos ha tenido una evolución negativa", y se denuncia que en ese país se producen "actos de violencia y discriminación dirigidos específicamente contra grupos minoritarios".

El documento "expresa especial preocupación por que el Gobierno de Irán no haya llevado a cabo ningún tipo de investigación ni haya puesto en marcha un proceso de rendición de cuentas por las presuntas infracciones cometidas en el período posterior a las elecciones presidenciales de 12 de junio de 2009", se afirma en el documento aprobado por mayoría.

Por ello se pide al Gobierno del presidente Mahmud Ahmadineyad que inicie "un proceso de investigaciones creíbles, independientes e imparciales de las denuncias de violaciones de los derechos humanos y ponga fin a la impunidad con respecto de tales violaciones.

Igualmente la mayoría de los países expresaron su alarma por "el drástico aumento documentado de las ejecuciones, incluidas las ejecuciones secretas en grupo dentro de las cárceles" y su "profunda preocupación por las graves y repetidas violaciones de los derechos humanos en Irán", además de pedir su abolición inmediata.

Entre esas violaciones, rechazadas en su intervención por el secretario del consejo iraní de derechos humanos, Javad Lariyani, la Asamblea mencionó "la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes, como la flagelación y las amputaciones".

Asimismo denunciaron el "elevado número y el marcado aumento de los casos en que se aplica la pena de muerte sin respetar las salvaguardias reconocidas internacionalmente, incluidas las ejecuciones públicas", pese a que en Irán se prohibió esa práctica.

Las ejecuciones secretas en grupo, así como las denuncias de ejecuciones llevadas a cabo sin previa notificación a los familiares o los abogados del detenido, o la pena de muerte aplicada a los menores de edad figuran también entre esas repetidas violaciones de los principios fundamentales en Irán.

Igualmente se denuncia la "constante y sistemática victimización" de los defensores de los derechos humanos, incluidos abogados, periodistas y otros representantes de los medios de comunicación, los proveedores de servicios de internet y los blogueros, por ser objeto de intimidaciones, interrogatorios, arrestos y detenciones arbitrarias.

La generalización de la desigualdad entre los géneros y de la violencia, incluida la violencia sexual, contra las mujeres, la constante represión de los defensores de los derechos de la mujer, los arrestos, la represión violenta y la condena de mujeres que ejercen su derecho de celebrar reuniones pacíficas, figuran en la lista de violaciones de los derechos humanos en Irán.

Los países piden también al Gobierno de Teherán que "vele por que las elecciones parlamentarias de 2012 sean libres, limpias, transparentes e inclusivas, y reflejen la voluntad de la población", además de responder cuanto antes a las preocupaciones al respecto de los derechos humanos ya expresadas por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Lariyani, por su parte, rechazó las críticas de la mayoría de los países de la ONU a su país por la falta de respeto de los derechos humanos y consideró que esas alegaciones carecían "de base procedimental, son infundadas en sustancia e intencionalmente maliciosas".