Las operaciones de la CIA en Líbano resultaron severamente dañadas luego que Jezbolá identificase y capturase al menos a dos espías, dijeron autoridades y ex funcionarios a The Associated Press.

La debacle de los servicios de inteligencia estadounidenses es particularmente preocupante porque la CIA la vio venir.

El líder de Jezbolá, Sheik Hasan Nasralá, se jactó en junio en televisión de que había descubierto al menos a dos espías de la CIA que se habían infiltrado en las filas de la agrupación islámica, que Estados Unidos considera un grupo terrorista y que tiene estrechos lazos con Irán.

Aunque la embajada estadounidense en Beirut negó la acusación, funcionarios actuales y retirados admiten que si sucedió y que el daño es aún mayor.

En meses recientes, la CIA ha estado tratando secretamente de proteger al resto de sus espías antes de que Jezbolá les encuentre.

No hay dudas de que las sombrías guerras de espías va a haber algunos muertos.

Se trata de una actividad extremamente peligrosa, pero los daños a la red de espionaje de la agencia en Líbano han sido mayores que lo acostumbrado, dijeron funcionarios, que hablaron a condición de anonimato porque no estaban autorizados a declarar públicamente de asuntos de seguridad.

La crisis en Líbano es la más reciente para la contrainteligencia de la CIA, que busca obstaculizar la capacidad del enemigo de obtener información.

Ex funcionarios de la CIA han dicho que la alguna vez capacidad esencial de la agencia quedó dañada en la medida en que cambió el énfasis de superar a las agencias rivales de espionaje a luchar contra el terrorismo. En la premura por resultados inmediatos, el oficio ha sufrido.

El ejemplo más reciente fue el atacante suicida que se hizo pasar por informante y mató a siete empleados de la CIA e hirió a otros seis en Jost, Afganistán, en diciembre de 2009.

El año pasado, el entonces director de la CIA Leon Panetta dijo que la agencia tenía que mantener más énfasis en el contraespionaje, pero ocho meses más tarde Nasralá le hizo saber al mundo que había superado a la CIA, demostrando que la agencia sigue teniendo problemas con ese aspecto crítico de espiar y enviar mensajes a aquellos que traicionarían a Jezbolá.

La CIA estaba al tanto de que sus espías en Líbano eran vulnerables.

Funcionarios de la CIA fueron advertidos de ello, incluyendo el jefe de la unidad que supervisa las operaciones de Jezbolá desde el cuartel general de la agencia en Langley, Virginia. No estaba claro si alguien ha sido o va a ser responsabilizado por el desastre.

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Equipo de investigaciones de AP en Washington: DCInvestigations(at)ap.org

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