El diestro español Iván Fandiño se alzó hoy con el triunfo en la segunda corrida de la feria taurina del Señor de los Milagros, de Lima, al cortar dos orejas de un generoso presidente de la plaza de Acho.

Fandiño se quedó con una oreja por astado, sin contar siquiera con petición de más del 50 por ciento de los aficionados presentes en la plaza, lo que le permitió salir a hombros del coso.

César Jiménez fue ovacionado en uno y el peruano Juan Carlos Cubas silenciado en otro.

FICHA DEL FESTEJO.- Seis toros de la ganadería colombiana de San Esteban de Ovejas, desiguales de presentación, mansos y complicados. La mayoría anovillados, sin cornamenta de plaza de primera.

Fueron pitados en el arrastre, excepto los que sobresalieron y fueron lidiados en tercer lugar, bravo y repetidor, aunque solo por el pitón derecho, y el quinto, que tuvo cierta bravura. El que cerró plaza fue manso, aunque se dejó.

César Jiménez, tres cuartos de espada (ovación) y estocada contraria y dos descabellos (silencio).

Juan Carlos Cubas, estocada baja (pitos) y una estocada entera y tres descabellos (silencio, tras aviso).

Iván Fandiño, estocada (una oreja) y estocada y descabello (oreja).

Tras deshacerse el paseíllo, la terna fue obligada a saludar la ovación de bienvenida.

En cuadrillas destacaron los banderilleros Dennis Castillo y Donni Camargo, de la cuadrilla de Cubas, quienes se desmonteraron para agradecer la ovación.

La plaza registró algo más de media entrada.

Iván Fandiño encontró en el presidente de plaza al aliado perfecto para salir a hombros. Nadie le puede negar su empeño, pero fue desbordado por su primer oponente, un toro de dos orejas. No hubo en su faena la rotundidad que el toro pedía, pues quería un torero con más quietud y temple que los muletazos efectistas por el lado derecho que consiguió entre desarmes y enganchones.

En el que cerró plaza, manso y rajado, de banderillas negras, pero dócil a la muleta, repitió el repertorio e inició su labor con pases cambiados en el centro del anillo que animaron a la concurrencia, para después continuar con derechazos sin ajuste y embarullados saliendo perseguido en los remates, sin poder aguantar una sola serie por el pitón izquierdo.

César Jiménez anduvo voluntarioso y esforzado en el primero, tras someterlo por bajo con firmeza, lo que le valió la primera ovación de la tarde, que agradeció desde el tercio. En el otro, volvió a mostrarse afanoso ante un astado manso y complicado que no le dio juego.

Juan Carlos Cubas tuvo una desafortunada actuación, aguantando el desagrado de los asistentes. Si bien es cierto que el primero fue complicado y desarrolló sentido, el torero nacional no mostró lo mínimo para imponerse.

En el segundo de su lote, un toro que dio ciertas facilidades, no llegó a entenderlo totalmente. Lo trasteó sin mucho afán por ir a mayores, salvó algunas series cortas con más voluntad que eficacia que no calaron en los tendidos.