El gobierno cubano autorizó a los hoteles y centros turísticos la compra directa de sus insumos agrícolas a los productores del campo, sin tener que negociar con las el Etado.

El conjunto de normativas del Ministerio de Agricultura, Finanzas y Precios y Turismo publicadas el lunes por la Gaceta Oficial indicó que la disposición entrará en vigor el 1 de diciembre.

Desde ese momento los campesinos, cooperativas o empresas estatales dedicadas al campo podrán vender "en forma mayorista productos agrícolas sin procesar industrialmente, arroz consumo y carbón vegetal a los establecimientos hoteleros y gastronómicos del sector del turismo", según el reglamento.

Asimismo, establecen que los precios se acordarán entre las partes, sin intervención estatal y se fijarán en pesos cubanos, una de las dos monedas que emiten las autoridades de la isla y que equivale a 24 por dólar. La otra unidad de pago es el peso convertible con equivalencia uno a uno con la divisa estadounidense.

Las reglas publicadas por la Gaceta Oficial incluyen los mecanismos a seguir por compradores del turismo y los productores agrícolas y campesinos.

Una resolución del Ministerio de Turismo establece que al recibir la mercancía los hoteles o centros gastronómicos librarán una orden de pago "de acuerdo con la facturación aceptada" a una institución financiera por "los montos en pesos convertibles" y esta a su vez abonará a los productores agrícolas en el "pago en pesos cubanos".

El turismo es uno de los motores de la economía de la isla con el arribo anual de 2,5 millones de visitantes e ingresos superiores a los 2.000 millones de dólares por año.

La medida de permitir la comercialización de los campesinos sin la intervención estatal se es parte de un paquete anunciado por el presidente Raúl Castro en 2010 con el objetivo de actualizar el modelo económico comunista en la isla mediante el incremento de la racionalidad en los gastos y la eliminación de subsidios y la intervención estatal.

Desde que tomó posesión como titular del ejecutivo en 2008, Castro fue paulatinamente introduciendo algunos cambios como la entrega de tierras ociosas en usufructo a campesinos que quisieran hacerlas producir, pero a partir del 2010 lanzó todo un programa que incluyó la flexibilización para el ejercicio del trabajo independiente de Estado y recortes del empleo estatal.

Castro recortó también algunos subsidios generalizados en la alimentación y la recreación.

Sin embargo indicó que todos los cambios serán paulatinos para evitar un colapso o dejar desprotegidos a los sectores más vulnerables.