Turquía advirtió el lunes al presidente de Siria que no puede continuar para siempre oprimiendo a su pueblo con tanques y fusiles, en tanto que soldados sirios dispararon contra al menos dos autobuses en los que viajaban ciudadanos turcos, según testigos y autoridades.

Los ataques dejaron dos heridos y al parecer fueron en represalia porque Turquía ha intensificado las críticas al presidente sirio Bashar Assad, cuya campaña de represión ha costado la vida a casi 4.000 personas desde que estalló hace ocho meses el alzamiento contra el régimen.

"Usted puede continuar con sus tanques y fusiles hasta cierto límite, pero llegará el día en que tenga que irse", expresó el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan en un discurso durante una conferencia internacional sobre religión en Estambul. "Más temprano que tarde, los oprimidos ganarán", aseguró.

Se desconoce si Erdogan estaba enterado de los ataques del lunes contra los autobuses cuando pronunció su postura, pero el primer ministro ha arreciado sus críticas contra el régimen sirio y la semana pasada afirmó que el mundo debe con urgencia "escuchar los gritos" de Siria y emprender alguna acción para detener el derramamiento de sangre.

Turquía ha permitido que se refugien en su territorio desplazados civiles así como militares desertores de Siria, en tanto que la oposición política siria utiliza a Turquía como lugar para reunirse y organizarse.

La profundización del aislamiento de Assad y el aumento de las demandas para que deje el poder han asestado un severo revés a la dinastía familiar que durante cuatro décadas ha gobernado Siria. Cualquier cambio en el gobierno sirio podría modificar algunas de las alianzas más perdurables en el Medio Oriente y más allá.