El centroderechista Partido Popular de España empezó el lunes la gigantesca tarea de sacar al país de su peor crisis económica en décadas luego de una abrumadora e histórica victoria en las elecciones generales.

El resultado y la promesa de cambio de dirección política no lograron levantar de inmediato los mercados bursátiles el lunes, ni en España donde el crucial índice Ibex de Madrid descendió casi el 2% durante las primeras transacciones.

La tasa de interés para los bonos de 10 años de España inició por segunda semana colocándose poco a poco al 6,5%, cercano a niveles en los que otros países de la eurozona como Grecia, Irlanda y Portugal se vieron obligados a pedir enormes préstamos de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional (FMI).

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Una tasa del 7% es considerada insostenible a largo plazo.

"Tenemos que hacer todo lo que esté en nuestro alcance para recuperar la confianza en nuestro país, para recuperar credibilidad en la economía española", dijo la secretaria general del Partido Popular, María Dolores Cospedal, a la televisión nacional española después de la apertura de los mercados.

Con el conteo de votos terminado, el Partido Popular ganó en las elecciones del domingo, 186 de los 350 escaños de la cámara baja del Parlamento comparados con los 154 de la última legislatura.

Mariano Rajoy, que perdió ante el presidente saliente José Luis Rodríguez Zapatero en 2004 y 2008, logró la presidencia del gobierno en su tercera tentativa.

El socialismo, que encabeza el candidato Alfredo Pérez Rubalcaba, tocó suelo de 169 a 110 escaños, casi 60 menos de los que tenía hasta el momento, su peor resultado en la era democrática.

"No va a haber milagros, no los hemos prometido. Para nadie es un secreto que vamos a gobernar en la más delicada coyuntura en que se haya encontrado España en los últimos 30 años", dijo Rajoy, de 56 años, en su primer discurso tras la victoria.

El de Rajoy fue la crónica de un triunfo anunciado. Y además vino acompañado de una debacle sin precedentes del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que perdió cuatro millones de votos con respecto a 2008 y cosechó su peor resultado en la era democrática inaugurada tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975.

El desempleo del 21,5% tiene a casi 5 millones de personas desocupadas en el país. La economía se estancó en el tercer trimestre de 2011 y amenaza con volver a la recesión, mientras que la crisis que asola al euro y la presión sobre la deuda ibérica siguen teniendo a España como candidato a un rescate financiero similar al de Grecia, Irlanda y Portugal.

Los sondeos anticipaban desde hace semanas la victoria del PP y un castigo al socialismo en las urnas por la gestión de la crisis económica.

Y no se equivocaban.

"Hemos perdido claramente las elecciones", señaló Rubalcaba. "Aun así hemos recibido la confianza y el voto de siete millones de ciudadanos. Nos han dado este apoyo en unas circunstancias especialmente difíciles para la sociedad española y para quienes hemos tenido la responsabilidad de gobernar durante los años de la peor crisis económica que hemos conocido".

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