Combatir la discriminación y la violencia machista en Ecuador a través del valor terapéutico y de denuncia de las cartas es el objetivo de "Cartas de Mujeres", un nuevo proyecto que incita a las víctimas a escribir relatos que revelen la gravedad de una lacra que ha sufrido el 80 % de las mujeres alguna vez.

"Queremos mostrar voces de mujeres que normalmente no tienen escucha. Sus historias son violentadas o silenciadas, pero representan la vida cotidiana de muchas personas del país", explicó a Efe Ana Rodríguez, coordinadora del Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Quito, que impulsa el proyecto junto a Onu-Mujeres y la Cooperación Técnica Alemana (GTZ).

Con el eslogan de "Cartas de Mujeres. Historias únicas, cuéntanos la tuya", la campaña arrancará el próximo 25 de noviembre en las principales plazas de Quito, y pretende atacar frontalmente un problema social de cifras estratosféricas en Ecuador.

Según el Plan Nacional de Erradicación de la Violencia, de 2009, el 80 por ciento de las mujeres ha sido víctima de la violencia machista alguna vez, en forma de agresiones físicas o psicológicas, y un 21% de niños, niñas y adolescentes ha sufrido abuso sexual.

Sandra Delgado es, a sus 48 años, una de las primeras mujeres que se ha atrevido a deshacerse de sus fantasmas en una hoja de papel.

Delgado dejó a su marido en 1999, tras trece años de matrimonio llenos de "humillaciones" y "agresiones físicas", y empezó una nueva vida con sus dos hijas, explicó.

"Con las cartas verán que no están solas, y que sí se puede salir, que se puede superar y ver a los hijos tranquilos. Vivir sin tener la sensación de que nadie te regala nada", señaló Delgado, hoy trabajadora de mantenimiento en el CAC.

Su caso se sumará al de otros mujeres y hombres, pues para el éxito de la propuesta es definitiva la participación del sexo masculino, según sus impulsores.

El proyecto es ambicioso, pues pretende llegar a todas las mujeres del país andino a través de talleres, la difusión de cartas en medios de comunicación y la instalación en lugares públicos de buzones situados expresamente para recibir esas misivas.

"Queremos cartas de mujeres que viven en la frontera norte, de mujeres políticas, mujeres que viven con VIH-SIDA, mujeres indígenas o afrodescendientes. La idea de la campaña es que podamos recoger la mayor parte de voces, y sus especificidades, de las mujeres del país", subrayó Cynthia Bodenhorst, coordinadora de comunicación de Onu-Mujeres para la región andina.

El primero de los aproximadamente 70 talleres previstos ya se llevó a cabo en Guayaquil con mujeres con VIH, entre ellas trabajadoras sexuales.

Según la coordinadora editorial de "Cartas de Mujeres" y realizadora del taller, Diana Castellanos, el acto reveló la importancia para estas mujeres "de ser escuchadas", así como "el valor de transformar a partir de las palabras".

Las participantes escribieron 14 cartas "muy políticas" y "contundentes", afirmó Castellanos, mientras que Rodríguez destacó que aparte de apoderar a la mujer, con estas cartas se pretende "impulsar políticas públicas".

Por ello, una vez que finalice la campaña el 30 de enero del próximo año, los organizadores elaborarán un informe que entregarán a autoridades públicas, como alcaldes y ministros.

Para empezar, el 25 de noviembre se colocará información por todo Quito, con datos acerca del machismo, y se celebrará la "Noche de Mujeres", con actos en las principales plazas de la ciudad.

Los hombres solo podrán acceder con un "salvoconducto", un papel en el que justifiquen su interés en acceder a esta fiesta, en la que tocarán artistas tan conocidas como la puertorriqueña La India.

La originalidad de la propuesta ya ha despertado el interés de ciudadanos como la artista plástica Magdalena Pino, quien tras conocer el proyecto pidió un buzón para la tienda que posee.

Ella plasmó en papel la presión que sintió en la infancia para mantenerse en su lugar "correcto" como mujer.

"Fui criada en provincias por unas tías mayores, que te insultaban para que siguieras el 'camino correcto'. Una vez me disfracé para una obra de teatro y me llamaban 'gangosa', 'mamarracho', 'cerdosa' y 'marimacho'", escribió.