Policías y soldados egipcios prendieron fuego el domingo a tiendas de campaña colocadas por manifestantes en la Plaza Tahrir y dispararon gas lacrimógeno y balas de goma en una vasta operación para expulsar a miles de personas que demandan que los gobernantes militares transfieran rápidamente el poder a un gobierno civil.

Al menos 11 manifestantes murieron, dijo un funcionario de la principal morgue de El Cairo, quien habló con la condición de no ser identificado porque no estaba autorizado a hablar con la prensa.

Las batallas callejeras continuaron durante todo el día y entrada la noche, esparciéndose por la ciudad y enviando olas de heridos a clínicas improvisadas en las calles.

Los choques del domingo, que se produjeron un día después de que dos personas murieron y centenares resultasen heridas en disturbios similares en la capital y otras partes del país, están aumentando las tensiones ocho días antes de las primeras elecciones parlamentarias en Egipto tras la caída del presidente autoritario Hosni Mubarak en febrero como resultado de una sublevación popular.

Las fuerzas armadas asumieron el control del país, prometiendo una pronta transición a un gobierno civil, pero los manifestantes pro democráticos que encabezaron la sublevación de inicios de año se han mostrado cada vez más furiosos con los militares y sospechan que estos están tratando de aferrarse al poder incluso una vez que se instaure el nuevo parlamento y se elija un presidente.

El gabinete dijo que las elecciones programadas para el 28 de noviembre se realizarían a tiempo y le agradeció a la Policía su "compostura", en una declaración que casi seguramente enfurecerá más a los manifestantes.

"No vamos a irnos a ninguna parte", dijo el manifestante Mohammed Radwan luego que las fuerzas de seguridad tratasen infructuosamente de expulsar a las muchedumbres de la plaza de Tahrir, epicentro de la sublevación popular.

"La atmósfera es buena ahora y la gente está coreando lemas de nuevo". Añadió que muchos de los manifestantes estaban regresando.

Dos manifestantes murieron el sábado y cuatro el domingo. Los choques fueron los peores desde que concluyó el alzamiento el 11 de febrero.

De acuerdo con un calendario mencionado por el ejército, la entrega de poder ocurriría luego de las elecciones presidenciales a finales del año próximo o inicios de 2013. Los manifestantes dicen que eso es demasiado lento y acusan a las fuerzas armadas de tácticas dilatorias. Quieren que la entrega ocurra inmediatamente tras el fin de los comicios parlamentarios escalonados, que comienzan el 28 de noviembre y terminan en marzo.

"Tenemos una sola demanda: El mariscal debe renunciar y ser reemplazado por un consejo civil", dijo el manifestante Ahmed Hani, aludiendo al mariscal Hussein Tantawi, el gobernante militar de Egipto y ministro de Defensa durante el gobierno de Mubarak.

Rocas, pedazos de vidrio y basura cubrían el pavimento en Tahrir y las calles aledañas, mientras una capa de humo blanco dejada por el gas lacrimógeno flotaba en el aire.

Muchos de los manifestantes tenías ojos irritados y tosían sin cesar. Algunos se desmayaron, abrumados por el gas.

Un video publicado en el portal de una red de socialización por internet mostraba a un soldado arrastrando el cuerpo inmóvil de un manifestante y dejándolo en una sección con basura apilada de la plaza Tahrir.

Un funcionario del Ministerio del Interior dijo que 55 manifestantes habían sido detenidos desde que comenzaron los choques el sábado. El funcionario habló a condición de anonimato porque no estaba autorizado a hablar con la prensa.