Un corredor de fondo. Un superviviente de la política. Pragmático y de escaso carisma. Así definen algunos analistas al líder del conservador Partido Popular y futuro presidente del gobierno español Mariano Rajoy Brey, quien ganó el domingo las elecciones generales con un mensaje basado en la creación de empleo.

Rajoy logró la presidencia en su tercera tentativa. Prueba de su constancia. Sobre todo en política, donde es casi imposible ver repetir a un candidato que ha perdido dos elecciones.

El dirigente popular enfrenta ahora el reto de hacer realidad su mensaje de cambio. No será fácil. La crisis de deuda sitúa a España en el punto de mira de Europa, la economía está al borde otra recesión y la tasa de desempleo del 21,5% tiene a casi 5 millones de personas desocupadas.

"Lo más probable es que Rajoy anuncie algunos cambios importantes en un esfuerzo por impresionar a los mercados y a sus socios europeos y recuperar credibilidad", dijo Antonio Barroso, analista de Eurasia Group sobre las primeras medidas de su gobierno cuando asuma el cargo a mediados de diciembre.

Rajoy, de 56 años, será el sexto presidente de España tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975 y la transición democrática.

Y sólo el segundo del conservador Partido Popular tras José María Aznar (1996-2004).

Natural de Galicia y casado con Elvira Fernández, con la que tiene dos hijos, Rajoy es licenciado en Derecho y registrador de la propiedad por oposición.

Desde los 24 años luce una espesa barba, que dejó crecer para disimular las cicatrices que le quedaron en el rostro tras un grave accidente de tráfico.

Amante del deporte, sobre todo el ciclismo, seguidor del Real Madrid y fumador de puros Habanos, Rajoy es un veterano de la política española.

Su figura emergió a la sombra de Aznar. Durante los ocho años de gobiernos populares, fue vicepresidente y cuatro veces ministro — Administraciones Públicas, Educación, Interior y Presidencia_.

Muchos lo definieron como un negociador implacable, muy pragmático y de escaso carisma. Un hombre que ejercía de gallego, un carácter que en España se identifica con la persona ambigüa, que no se moja.

Se dice en el país ibérico, que cuando te cruzas con un gallego en las escaleras es imposible saber si está subiendo o bajando.

"No ha tenido que dar codazos, ni se ha metido en peleas. Está ahí por su valía, lucidez y criterio", señaló José Manuel Romay Beccaría, ex ministro y compañero de Rajoy.

"La clave de la superviviencia de Rajoy es su habilidad para administrar los tiempos políticos", aseguró a El País Xavier Pomés, de la formación nacionalista catalana Convergencia i Unió (CiU). "Es sensato, franco. Consigue sus objetivos sin que aparentemente haya hecho nada".

Rajoy tomó las riendas del PP en 2003. Lo hizo sin elección interna, por designación directa de Aznar. Al año siguiente partía como favorito a la presidencia, pero la polémica generada en la ciudadanía tras los atentados islamistas contra varios trenes de Madrid a sólo tres días de las elecciones le pasó factura en las urnas.

La matanza del 11 de marzo de 2004 costó la vida a 191 personas. Rajoy y los populares culparon a la organización separatista vasca ETA de los ataques y continuaron haciéndolo a pesar de las evidencias que apuntaban a grupos islamistas radicales.

La derrota frente al socialista José Luis Rodríguez Zapatero fracturó el partido y Rajoy tuvo que batallar para mantener unida la formación. Una lucha que se intensificó tras volver a perder ante Zapatero en el 2008.

Entonces fue su liderazgo el que quedó en entredicho, sobre todo entre el ala más conservadora del PP. Pero Rajoy consiguió preservar la presidencia del partido y darse una tercera oportunidad.

"Rajoy no estaba preparado para ser líder de la oposición, como se puso de manifiesto en la primera legislatura de Zapatero", manifestó Carlos Barrera, director del Máster en Comunicación Política de la Universidad de Navarra. "Tardó cuatro años en darse cuenta. Después de 2008, empezó el otro Rajoy".

"Supo deshacerse de complejos, de tendencias y dependencias del propio pasado del Partido Popular, del 'aznarismo'. Y constituyó, como no había hecho hasta entonces, su propio equipo", agregó.

Aunque la victoria es dulce por definición, la papeleta de Rajoy no es sencilla.

El líder popular enfrenta el dilema de combinar los ajustes y la reducción del déficit con la necesidad imperante de reflotar la economía y evitar otra recesión.

Poco o nada se ha podido saber en campaña de sus planes. Rajoy prometió rebajas de impuestos a pequeñas y medianas empresas que fomenten la contratación a partir de enero, mientras el Partido Socialista le acusaba de tener una agenda oculta para recortar la Sanidad y la Educación pública.

Algo que siempre ha negado Rajoy.

Al margen de la economía, el dirigente popular anunció una reforma educativa y se mostró cercano a la Iglesia Católica en cuestiones morales.

Durante la campaña, señaló que modificará la reforma del aborto. Su partido también recurrió a los tribunales la ley que permitió los matrimonios homosexuales.

Rajoy dijo estar a favor de las uniones entre homosexuales, pero no comparte que se les denomine matrimonio.

El futuro presidente también dejó entrever que podría suavizar algún punto de la ley antitabaco, que actualmente prohibe fumar en cualquier espacio público cerrado, incluidos bares y restaurantes.

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Jorge Sáinz está en twitter como @Sainz_Jorge