El embajador de Pakistán en Estados Unidos Husain Haggani regresó el domingo a su país después de ser convocado sobre su presunto papel en el escándalo de un memorando secreto que podría costarle el puesto y amenaza con implicar al presidente paquistaní.

La controversia se centra en un memorando que fue enviado en mayo al almirante Mike Mullen, el máximo comandante estadounidense en esa época, pidiéndole ayuda para controlar a los poderosos militares de Pakistán después de la operación encubierta con que Estados Unidos eliminó a Osama bin Laden en un pueblo habitado por militares.

Mansoor Ijaz, un ciudadano estadounidense de origen paquistaní, afirmó que el embajador Husain Haggani orquestró el memo, que ha sido publicado en los medios noticiosos y no incluye el nombre del autor. El documento sorprendió a muchos paquistaníes porque ofrece reemplazar la jerarquía de la seguridad nacional de Pakistán con gente favorable a Washington a cambio de asistencia.

Haqqani ha negado la acusación pero ha ofrecido su renuncia para poner fin a la controversia. Tiene previsto reunirse con el presidente paquistaní Asif Ali Zardari y otros altos funcionarios durante su visita a fin de explicar su posición sobre el escándalo.

Ijaz ha afirmado que Haqqani le dijo a Zardari que aprobaba el memo secreto, una explosiva acusación que podría enturbiar el sistema político de Pakistán si se prueba que es cierto. El presidente ha negado la acusación.

Algunos comentaristas han instado que aquéllos involucrados en el escándalo sean juzgados por traición.

La controversia ha exacerbado las tensiones entre el débil gobierno civil de Pakistán y sus poderosos generales del ejército. Aunque Pakistán tiene un presidente civil, los militares retienen un amplio poder político y económico. Han gobernado a Pakistán, directa o indirectamente, por gran parte de sus seis décadas de existencia y se han resistido enérgicamente los intentos de los líderes civiles a reducir su papel.

El memo ha provocado acusaciones políticas negativas de que el gobierno se colude con Estados Unidos contra los intereses del país y de su ejército. Aunque Washington les brinda una gran cantidad de ayuda al país, Estados Unidos es muy impopular aquí.

En el documento se acusa al jefe del comando del ejército paquistaní, el general Ashfaq Pervez Kayani de conspirar para derribar al gobierno a raíz del asesinato de bin Laden el 2 de mayo. Y le pide a Mullen a su "directa intervención" con Kayani para impedirlo.

La redada de bin Laden provocó indignación en Estados Unidos porque no se le informó al gobierno paquistaní de antemano. Asimismo generó inusuales críticas de los militares paquistaníes porque no pudieron impedir que los comandos estadounidenses ingresaran en el país.

Algunos analistas han cuestionado la credibilidad de Ijaz y han sugerido que el asunto es una conspiración organizada por los militares para avergonzar al gobierno y retirar a Haqqani. Ellos han señalado que el temor a un golpe es extraño porque los militares han mantenido el control todo el tiempo.

Ijaz, un empresario, primero reveló el memo secreto en una columna del Financial Times el 10 de octubre. El hombre tiene una trayectoria de hacer afirmaciones de estar bien conectado con políticos estadounidenses. Durante el gobierno de Bill Clinton, afirmó que funcionarios estadounidenses le dijeron que Sudán tiene el deseo de entregar al entonces prófugo bin Laden que se refugiaba ahí. Ijaz dijo que el secretario de seguridad nacional Sandy Berger rechazó el acuerdo porque no quería hacer tratos con Sudán, una afirmación que Berger negó de inmediato.