Durante el tiempo en que ha sido el aspirante republicano favorito, Mitt Romney ha evitado tomar posiciones firmes en los riesgosos debates sobre los gastos de Washington.

Esta semana, por ejemplo, el ex gobernador de Massachusetts se negó a respaldar u oponerse a un plan de recorte del déficit presentado por miembros de su propio partido, en un momento en que se avecina un plazo clave.

La cautela de Romney se basa en la estrategia de evitar riesgos que ha empleado en temas que van desde revisiones del programa gubernamental de asistencia médica para los ancianos Medicare hasta las negociaciones sobre el techo de la deuda, lo que provoca críticas de sus rivales del Partido Republicano y plantea interrogantes que no se han definido entre los miembros de ese grupo político.

"Es una jugada arriesgada no fijar una posición", dijo Michael Dennehy, un operador republicano con sede en Nueva Hampshire que dirigió la campaña presidencial del senador John McCain, hace cuatro años. "Cuando haya un intenso escrutinio en estas últimas siete semanas, los votantes van a querer ver a alguien que demuestre su capacidad para dirigir".

La campaña de Romney sostiene que el aspirante presidencial del Partido Republicano ha articulado consistentemente sus planes económicos.

Sin embargo, Romney ha demostrado poca voluntad de inmiscuirse en los debates del Congreso sobre un tema que él incluye entre sus prioridades, y que podría tener un impacto profundo en el trabajo del próximo presidente. En cambio, ha tendido a centrarse en principios económicos generales, tales como reducir impuestos y gasto público, y remite a las personas a su libro de 300 páginas para leer una versión detallada de cómo gobernaría.

Sus rivales han adoptado por momentos enfoques igualmente cautelosos. Pero han tratado de utilizar en contra del propio Romney su reticencia a fijar una posición, y en los últimos días lanzaron una nueva ronda de críticas al candidato.

"Ahora no es el momento de ser indeciso, es el momento de ejercer el liderazgo", dijo Michele Bachmann el sábado a The Associated Press en un correo electrónico. Como respuesta a una pregunta sobre la estrategia de Romney, preguntó: "Si no puede liderar ahora, ¿cómo va a liderar como presidente?"

Un supercomité del Congreso tiene hasta el miércoles para elaborar un plan a fin de reducir el déficit en por lo menos 1,2 billones de dólares en 10 años. Un fracaso provocaría recortes automáticos en el Pentágono y en una amplia variedad de programas nacionales a partir de 2013.

El senador republicano Pat Toomey ofreció recientemente una concesión clave, aceptar límites a las exenciones fiscales que disfrutan las personas que detallan sus deducciones, a cambio de tasas impositivas más bajas en general para las familias en todos los niveles de ingresos. Un creciente número de republicanos en el Congreso ha adoptado un paquete de reforma fiscal que aumenta los ingresos, si se combina con recortes de gastos significativos.

Sin embargo, Romney dice que se reserva su apoyo, porque no había visto una propuesta concreta.

"Es el riesgo inherente de ser el favorito: se tiende a ser un poco más cauto en el enfoque sobre cuestiones potencialmente controversiales", dijo Kevin Smith, un candidato republicano a gobernador de Nueva Hampshire. "Creo que es sólo un problema en la medida en que los otros candidatos lo conviertan en un problema".