La pobreza afecta al 34,9 por ciento de la población de Buenos Aires y su cinturón urbano, lo que equivale a 4,4 millones de personas, advirtió hoy un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) y Cáritas, dependiente de la Iglesia católica.

La cifra duplica a la divulgada por el estatal Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), que sitúa al 15,2 por ciento de la población de la capital argentina y de una treintena de municipios bonaerenses debajo de la línea de pobreza, recuerda el estudio difundido por medios locales.

La diferencia se debe a que el organismo oficial define como pobre a aquellas familias que tienen ingresos mensuales inferiores a 1.250 pesos (292 dólares), mientras que el informe de la Iglesia ubica esa cifra en los 2.150 pesos (502 dólares).

La investigación, basada en 1.722 entrevistas, sostiene además que el 10,8 por ciento de los 12,8 millones de personas de esa región vive en asentamientos precarios, muchos de ellos sin acceso a los servicios básicos, como cloacas o agua potable.

El 54,7 por ciento de los pobladores de la capital argentina y de la treintena de municipios que comprende el estudio, situados en la provincia de Buenos Aires, la mayor del país, cree además que no tiene protección policial y una de cada tres personas mayores de 18 años dijo haber sido víctima de un delito en el último año.

El informe, que se divulga días después de la renovación de la cúpula de la Iglesia local, abarca la región de mayor densidad poblacional del país suramericano, donde viven unos 40 millones de personas.

La pobreza en Argentina ha disminuido progresivamente desde el extremo del 57,5 por ciento que registró en octubre de 2002, tras el estallido de la última crisis económica, una de las más severas que ha vivido el país.

Según el Indec, la pobreza en la población urbana de Argentina, es decir en los 31 distritos con más habitantes del país, se situó en el 8,3 por ciento durante el primer semestre de 2011, con una bajada de 3,7 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior.

Las mediciones que realiza el Indec con cuestionadas por economistas, empleados del organismo y dirigentes de la oposición al Gobierno de la reelegida Cristina Fernández.