El presidente de EEUU, Barack Obama, y el primer ministro chino, Wen Jiabao, abordaron hoy asuntos como la seguridad marítima o la cotización del yuan en su bilateral previa a las sesiones de la cumbre de Asia Oriental.

Según indicó el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Tom Donilon, en declaraciones a la prensa que acompaña a Obama en la cumbre que se celebra en Nusa Dua, en Bali (Indonesia), los dos mandatarios se reunieron hoy brevemente por petición de Wen.

Ambos habían conversado la pasada noche durante la cena de líderes y el primer ministro chino consideró que debían alargar el diálogo aún unos minutos, explicó Donilon.

El alto funcionario indicó que los asuntos económicos dominaron la conversación, en particular la cotización de la moneda china, que EE.UU. considera que pese a los pasos dados por Pekín en el último año y medio cotiza aún sensiblemente por debajo de su valor real.

Ambos mandatarios "abordaron la importancia de la política monetaria china para el mundo y de la contribución que puede hacer para resolver los desequilibrios globales", explicó.

Además, trataron acerca de la seguridad en el mar de China Meridional, sobre lo que lo dos líderes continuarán su conversación en el retiro de mandatarios con el que concluirá la cumbre.

Obama ha exigido "reglas claras de juego" en el mar de China Meridional, donde seis países -China, Taiwán, Vietnam, Filipinas, Malasia e Indonesia- mantienen disputas por la soberanía de las islas Spratly, donde se cree que puede haber importantes yacimientos petroleros.

Este año, las principales disputas han enfrentado a China con Filipinas y Vietnam, país este último que además discrepa con Pekín sobre la soberanía de las islas Paracel.

Estados Unidos -que ve circular 1,2 billones de dólares en comercio bilateral anualmente por esas aguas- cree que las diferencias deben abordarse en el seno de un foro multilateral como el de Asia Oriental.

China, por contra, considera que las disputas deben dirimirse exclusivamente entre los países implicados.

Obama concluye hoy en Nusa Dua una gira de nueve días por la región de Asia Pacífico en la que ha buscado dar relieve al papel de su país en la región frente a la ascendencia china.

En su primera parada, Hawai (EE.UU.), Obama promovió un pacto comercial, el TPP, que ambiciona convertirse con el tiempo en un área de libre comercio para Asia Pacífico y del que ya forman parte nueve países, entre ellos Perú, Chile o Australia, y sobre el que han expresado su interés en esa cumbre Japón, México y Canadá.

China, por el momento, está excluida de este acuerdo, pues le obligaría a abrir sus mercados y permitir la competencia con sus empresas públicas en terrenos donde Pekín no tiene ninguna intención de consentirlo.

En ese foro, Obama endureció también su retórica contra las prácticas comerciales de Pekín, al que reclamó que "asuma sus responsabilidades" en áreas como la cotización de su divisa, la protección de la propiedad intelectual o la libre competencia en las licitaciones públicas.

En Australia, el presidente estadounidense volvió a meter el dedo en el ojo de Pekín, con el anuncio del despliegue de una fuerza militar de su país en la base de Darwin, en el norte de la isla continente, que llegará con el tiempo a alcanzar 2.500 soldados.

China reaccionó al anuncio con críticas, al asegurar que no es "apropiado" ni "ajustado al interés de los países de la región".