La violencia continuó en Siria donde al menos 22 personas murieron y 30 resultaron heridas ayer, según el último recuento de los Comités de Coordinación Local, y hoy expira el ultimátum de la Liga Árabe al régimen de Damasco para que cese la violencia sobre la población.

Cuando hoy expira el plazo de tres días dado por la Liga Árabe el miércoles al régimen sirio para que reciba a observadores árabes sobre el terreno, esta madrugada el ejército sirio irrumpió con tanques en Yabal Zauya, en la provincia septentrional de Idleb, fronteriza con Turquía, donde están cortadas las comunicaciones telefónicas y la corriente eléctrica.

También hoy, las fuerzas del orden entraron hoy en la localidad de Shayzar, en la provincia central de Hama, donde han disparado de forma indiscriminada con armas automáticas y han practicado arrestos, indicaron los Comités.

Ayer, nuevo viernes de protestas en Siria acabó con la muerte de al menos 22 personas, cuatro de ellas menores de edad, conforme al recuento de esa organización opositora.

Entre la treintena de heridos hay seis en estado grave por los disparos de los cuerpos de seguridad y del ejército, que abrieron fuego anoche contra una manifestación en la Gran Mezquita de Erbín, próxima a Damasco, indicaron los Comités.

El grupo opositor destacó que por primera vez los efectivos de seguridad emplearon armas con silenciadores.

Las provincias más castigadas ayer por la represión del régimen de Damasco fueron Deraa (sur), Homs (centro) y Hama, bastiones de la oposición al presidente sirio, Bachar al Asad.

Estas informaciones no han podido ser verificadas de forma independiente debido a las restricciones impuestas por las autoridades sirias a los periodistas para trabajar.

En respuesta a la petición de la Liga árabe, el jueves pasado Siria comunicó por escrito a ese organismo panárabe que aceptaría recibir a la misión de observadores, siempre y cuando se introduzcan "ligeras modificaciones" en el programa.

El secretario general de la Liga Árabe, Nabil al Arabi, recibió un mensaje del ministro sirio de asuntos Exteriores, Walid al Mualem, que incluía una serie de enmiendas al proyecto de protocolo propuesto por la organización referentes a las labores de la misión de observadores.

La represión ha dejado en Siria más de 3.500 muertos desde el comienzo de las revueltas a mediados de marzo pasado, según las últimas cifras facilitadas por la ONU.