El cantautor mexicano Marco Antonio Solís colmó las expectativas de los quiteños y llenó el Coliseo Rumiñahui, con capacidad de 16.000 personas, esta noche en un concierto que se enmarca en su gira "En total plenitud".

Pese a una trayectoria artística de más de treinta años, éste fue el primer show en Quito del "mexicanazo", como él mismo se definió, pero Solís no necesitó introducciones, puesto que hizo bailar a su público desde "Te sigo esperando", la primera canción de la noche.

Vestido con un pantalón oscuro y una chaqueta blanca con estampados, el cantautor de 51 años fue capaz de combinar ritmos movidos con baladas, haciendo que el público se levantara de sus sillas.

En los temas románticos miles de brazos se alzaron para encender las luces de sus móviles, que han sustituido a los anticuados mecheros para este fin.

Quito contempló a un Marco Antonio Solís entregado a sus fans y que constantemente se paseaba por el escenario para interactuar con la audiencia, que iba desde adultos mayores hasta adolescentes.

Eso se evidenció durante "Háblame", una balada coreada por el público y por Solís, quien en algunos momentos dejó sola a una audiencia que no necesitó ayuda para recordar la letra.

Con un "hermanitos de Quito, muchas gracias", el ex integrante de Los Bukis saludó a su público y manifestó su deseo de "establecer una comunicación entre todos los que estamos aquí a través de la música", en una noche de expresión total.

"Se vale de todo, llorar, cantar, reir", comentó, lo que arrancó gritos y aplausos.

Mostrando orgullosamente su nacionalidad mexicana y con un sombrero de mariachi cantó "Morenita", acompañado por dos bailarinas con trajes con colores de la bandera de su país.

Con reflexiones sobre le amor adolescente, el cantante introdujo la canción "Hay de amores a amores", de su último disco "En total plenitud", que tiñó de una iluminación roja al coliseo General Rumiñahui.

No dejó atrás temas de su época con Los Bukis como "Y ahora te vas", que interpretó a la guitarra y a coro con el público.

El autor de "Tu cárcel", de la que se han compuesto 46 versiones, y de "Si no te hubieras ido" se mostró siempre cercano al público, al punto de hablar de sus amores antiguos.

Uno de ellos inspiró "El milagrito", canción dedicada a una ex novia "bella pero celosa", quien "en una mañana se dio el lujo de decir adiós a este mexicanazo", según dijo, lo que arrancó risas en el público.

El Buki, como también es conocido a nivel internacional, dejó en claro que sus más de 30 años de vida artística siguen dando frutos en los escenarios.

En Quito apareció un Marco Antonio Solís que no pasa de moda y con la humildad necesaria para tener un horizonte musical todavía prometedor.