El barrio histórico San Juan, uno de los más bellos y deteriorados de Quito, debe ser restaurado con la vista puesta no en los turistas sino en sus habitantes, según los arquitectos Josep María Montaner y Zaida Muxi, que participan esta semana en un taller en la capital ecuatoriana.

El español Montaner dijo a Efe que la gente tiene que "intervenir, participar, opinar, sobre los espacios públicos" que habita, mientras que Muxi, quien dirige el taller, resaltó que hay que ver cómo las personas interactúan con su barrio.

San Juan se compone de casas mayoritariamente blancas, muchas en mal estado, y calles empedradas con empinadas cuestas que se enfilan por las alturas de los Andes y que a cerca de 3.000 metros de altitud cortan la respiración de los transeúntes.

Cuando llegaron los españoles en el siglo XVI, la zona ya era un sitio importante para los indígenas.

Allí estaba el templo Huanacauri de los Incas, pues el barrio cuenta con una vista privilegiada del valle donde hoy está la capital ecuatoriana y de los volcanes que lo envuelven, como el Pichincha, el Cotopaxi, el Cayambe o el Antisana.

El Ayuntamiento de Quito pretende restaurar este barrio, situado en una loma contigua al centro histórico.

La arquitecta argentina española Muxi dirige desde el jueves y hasta el sábado un taller para aportar ideas para ese proyecto, destinado a arquitectos, estudiantes, técnicos del municipio, pero también a representantes barriales.

"Es importante tener contacto con los habitantes del barrio, porque es para ellos y ellos serán los que nos podrán explicar mejor las necesidades, los problemas, los espacios que les gustan", destacó.

Esta arquitecta, junto a Montaner, en 2006 presentaron en Madrid la exposición "Habitar el presente", realizada a petición del Ministerio de Vivienda, en la que inventaron un método para valorar cómo eran las casas en España.

Este método, detalló Montaner, se basa en cuatro criterios: "sociedad", es decir que la vivienda responda a las necesidades de sus habitantes; el de "ciudad", sobre la proximidad de servicios; "la tecnología", sobre cómo está construida, y "los recursos", sobre el aprovechamiento de las condiciones naturales.

Viviendas ultra modernas, otras más simples, pero bien equipadas y algunas totalmente sostenibles y que funcionan con energía renovable, son algunos de las 42 propuestas que recoge esta exposición, que desde el jueves se exhibe en Quito, por iniciativa de la Embajada de España.

Montaner consideró que las casas contemporáneas tienen que ser "flexibles", adaptadas a cualquier uso, "no jerárquicas", con habitaciones que sean lo más parecidas las unas a las otras, con espacios para compartir y sobre todo "dignas".

Aunque reconoce que cada contexto es diferente y cada ciudad tiene su propia identidad, Muxi cree que sí se puede trasladar "la metodología de la exposición y la observación de la realidad" a la reforma del barrio San Juan.

"La metodología que utilizábamos en la exposición, más que recetas es preguntar el por qué, para qué, para quién son las casas o el espacio público que construimos", señaló Muxi.

La muestra, que consiste en fotografías de las 42 casas y cuatro vídeos que reflejan los criterios de selección, está alojada en el Centro de Arte Contemporáneo, un antiguo hospital militar ubicado en el seno del barrio San Juan.

Muxi argumentó que para que el proyecto de remodelación del barrio y tesoros como este centro de cultura sea bueno, primero tiene servir para los habitantes, "porque los que son exitosos pensados para las visitas externas son efímeros".

Además, esas iniciativas hacia el exterior son muy costosas porque necesitan de atracciones constantes, indicó.

Asimismo, resaltó que se tienen que "repensar las ciudades" del siglo XXI para que sean de "distancias cortas y sostenibles", de forma que las personas puedan hacer su vida "en la proximidad".

Para ello se requiere reforzar las áreas peatonales, el transporte público y el equipamiento de los barrios, en opinión de Muxi.