El alero de los Timberwolves de Minnesota Anthony Tolliver vio como en marzo pasado jugadores del fútbol americano como Tom Brady y Drew Brees anunciaron que disolverían su sindicato y demandarían a la NFL bajo la ley antimonopolio.

"Ya veremos qué sigue", dijo Tolliver en aquel entonces. "Espero que aprendamos de ellos".

Ahora es el momento de descubrir qué es lo que aprendieron Tolliver y los demás jugadores de la NBA. El es uno de un puñado de jugadores, incluidas las estrellas Carmelo Anthony y Kevin Durant, que interpusieron una demanda colectiva por acciones monopólicas contra de la NBA en una corte federal la semana pasada.

Eso podría derivar en un largo proceso legal o — como ocurrió con las disputas laborales de la NFL — terminar por llevar de vuelta a ambas partes a la mesa de negociaciones.

"Hemos visto cada giro del caso, y me imagino que veremos mucho más. Esperemos que se llegue a un acuerdo, relativamente rápido, y la temporada se pueda salvar", dijo Jeffrey Kessler, abogado de las asociaciones de jugadores tanto de la NFL como de la NBA. "Ese sería el mejor resultado para todos, llegar a un acuerdo ahora".

El cierre patronal de la NBA, que venía pisándole los talones al de la NFL, ya ha durado más tiempo, y hay una diferencia significativa: los conflictos laborales del fútbol americano ocasionaron la cancelación de apenas un partido de exhibición, mientras que la NBA ya ha tenido que reducir su temporada regular y no sabe si de hecho ésta se jugará.

El comisionado de la NFL Roger Goodell habló repetidamente sobre conseguir un acuerdo y mantener la temporada intacta.

En cambio, cuando la última ronda de negociaciones de la NBA se derrumbó el lunes, el comisionado David Stern habló de un "invierno nuclear" y dijo que parecía que "la temporada 2011-12 está en grave riesgo".

El martes fue la primera ocasión que los jugadores dejaron de recibir su sueldo quincenal debido al paro patronal. La gente que trabaja en algún estadio de la NBA o en un bar o restaurante cercano ya empezó a resentirlo en sus ingresos desde el mes pasado, cuando fueron eliminados los partidos de pretemporada.

"Este cierre patronal no sólo afecta a los jugadores. Afecta a los trabajadores. Afecta a las ciudades. Afecta a la gente que realmente necesita los ingresos que provee la NBA", dijo Kessler. "Pero lo que la gente debe tener en cuenta es que los jugadores no quieren este paro patronal".

Por el momento, la única oportunidad de ver a las estrellas como LeBron James o Dwight Howard en acción es alguno de los partidos benéficos organizados por los jugadores. A menos, claro está, que algunos de ellos tomen las oportunidades de jugar en el extranjero: Kobe Bryant estuvo en contacto con equipos de Italia; Dwyane Wade autorizó a su agente a recibir posibles ofertas.

Los jugadores de la NFL no tenían esa opción internacional, por supuesto.

Los problemas laborales de ambas ligas empezaron, originalmente, con discusiones sobre cómo dividir los miles de millones de dólares de ingresos — unos 9.000 millones de dólares en la NFL y 4.000 millones de dólares de la NBA — pero también sobre cómo cambiar las reglas sobre los contratos de los jugadores y la agencia libre.

Ambos conflictos han ofrecido diálogos mordaces. Ambos han molestado a los aficionados que no pueden entender por qué es tan difícil encontrar un consenso.

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Los periodistas de The Associated Press Brian Mahoney, Jon Krawczynski y Rachel Cohen contribuyeron a este despacho.

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