El presidente Hamid Karzai recibió el sábado la autorización firme de una asamblea nacional tradicional para que negocie un acuerdo de seguridad que podría permitir la presencia de fuerzas estadounidenses en Afganistán más allá del 2014, cuando deben haber partido la mayoría de las fuerzas internacionales.

El tamaño de la fuerza está sujeto a negociación, pero un acuerdo futuro podría permitir la permanencia durante años de miles de efectivos estadounidenses.

La resolución no vinculante, emitida al término de la asamblea Loya Jirga, también propuso algunas condiciones para las conversaciones entre las autoridades afganas y estadounidenses, como el fin de las redadas nocturnas que realizan las fuerzas militares en busca de insurgentes, pero que son impopulares.

Las más de 2.000 personas que participaron en la reunión de cuatro días solicitaron a Karzai que garantice que Estados Unidos entregue todos los detenidos a jurisdicción afgana y que limite cualquier acuerdo a 10 años. También dijeron que el futuro pacto debe recibir la aprobación del parlamento.

"Actuaremos en base a la consulta que se les ha hecho", expresó Karzai a los delegados que asistieron a la asamblea.

"Estoy muy satisfecho de que ustedes hayan aceptado y puesto muchas condiciones. Acepto esta resolución. Es la orden del pueblo al gobierno afgano".

Como parte de un futuro acuerdo, ambas partes consideran necesaria la parmanencia de una fuerza de varios miles de efectivos estadounidenses que entrenaría a las fuerzas afganas y ayudarían en las operaciones de contraterrorismo.

El acuerdo subrayaría la condición legal de esa fuerza en Afganistán, las normas bajo las cuales actuaría y el lugar donde se establecería.

Las conclusiones de la jirga posiblemente reforzarán la postura negociadora de Karzai con Estados Unidos durante las conversaciones difíciles que se llevan a cabo para confeccionar lo que Estados Unidos describe como el Documento de una Asociación Estratégica.