Un total de 28 personas fueron acusadas hoy en Nueva York por su vínculo con una red de falsificación de tarjetas de crédito, algunas corporativas, y hurto de gran cuantía que presuntamente lideraba Juan Damián Jacas, quien aún sigue prófugo, informó la fiscalía del condado de Manhattan.

Veintidós de los 28 sospechosos fueron arrestados el jueves tras una investigación de la fiscalía y la policía que se extendió durante 18 meses.

Uno de los sospechosos está en proceso de ser extraditado, una mujer señaló que se entregará el lunes a las autoridades mientras que cuatro personas más, entre ellas el líder de la organización, están prófugas.

Los acusados se enfrentan a un total de 172 cargos por delitos presuntamente cometidos entre abril de 2010 y noviembre de este año, en una investigación que aún continúa.

Durante el operativo fueron confiscados artículos de lujo que según las autoridades fueron comprados con las tarjetas de crédito clonadas y que incluyen más de un millón de dólares en relojes y vinos, más de 1,2 millones de dólares en efectivo, así como equipo y materiales para clonar tarjetas de crédito y licencias de conducir.

La red contó con la ayuda de siete camareros de conocidos restaurantes de la ciudad de Nueva York, Connecticut y Nueva Jersey que con equipo electrónico robaron la información de las tarjetas de crédito de 50 clientes -compañías o de personas con grandes líneas de crédito- que luego fueron clonadas para comprar artículos en lujosas tiendas.

La red contaba con un grupo de "compradores" a los que Jaca ordenaba adquirir relojes, bolsas, billeteras y otra mercancía costosa con las tarjetas clonadas en establecimientos como Chanel, Neiman Marcus, Cartier, Hermes de Paris, Bloomingdales, Bergdorf Goodman, Waldmann's, London Jewelers, Burberry, Jimmy Choo y Lord & Taylor en Nueva York, Boston, Chicago y Florida, de acuerdo con la fiscalía.

Los miembros de la organización tenían diferentes responsabilidades, entre ellos los "administradores" que a veces acompañaban a los compradores en su visita a las tiendas para asegurar que adquirían la mercancía apropiada, que luego era entregada a Jacas, a quien también se entregaba la información robada de las tarjetas de crédito.

Las tarjetas de crédito eran clonadas en un apartamento en Manhattan y la mercancía se guardaba en un almacén y luego vendida por la mitad del valor a un grupo de personas que sabían de su procedencia, señaló además la fiscalía.

El fiscal de Manhattan Cyrus Vance destacó que muchos neoyorquinos "descubren diariamente que han sido víctimas del robo de identidad e información financiera" y destacó que "con frecuencia toma años restablecer su crédito".

El director del Departamento de Asuntos del Consumidor, Jonathan Mintz, señaló, por su parte, que alrededor de diez millones de estadounidenses son víctimas del robo de identidad cada año en EE.UU.