Siria aceptó "en principio" permitir una misión de observadores en el país, dijo el viernes un funcionario de alto rango en Damasco, al tiempo que estallaron nuevas protestas antigubernamentales y Francia solicitó al Consejo de Seguridad de la ONU que tome medidas contra el presidente Bashar Assad.

La Liga Arabe formalmente suspendió esta semana a Damasco debido a sus acciones de represión contra la revuelta que ha durado ocho meses y — según cálculos de las Naciones Unidas — han dejado más de 3.500 personas muertas.

La Liga Arabe pretende el envío de centenares de observadores a Siria en un intento por detener el derramamiento de sangre en el país.

"Siria aceptó en principio la propuesta de la Liga Arabe (de enviar observadores) y todavía estudiamos los detalles", dijo el viernes un funcionario sirio de alto rango que solicitó el anonimato debido a lo delicado del asunto.

Funcionarios de la Liga Arabe en El Cairo, sede de la organización de 22 integrantes, no respondieron de inmediato a los pedidos de declaraciones de la Associated Press.

Sin embargo, la televisión estatal de Egipto informó que el jefe de la Liga Arabe, Nabil Elaraby, dijo que ha recibido las "enmiendas" de Damasco y el grupo las tiene en estudio.

Assad enfrenta presiones crecientes en el país y el exterior cuando la crisis parece escaparse de todo control. Gran Bretaña nombró a un diplomático de alto rango para que fuera su enlace en el trato con la oposición siria en la crisis, y el canciller francés Alain Juppé pidió al Consejo de Seguridad de la ONU reforzar las sanciones contra el régimen de Assad.

Sin embargo, Rusia, que tiene poder de veto en el Consejo, instó a la cautela en el movimiento contra Damasco.

En Washington, el portavoz del Departamento de Estado Mark Toner dijo que Estados Unidos no ha visto señales de que el gobierno sirio respete la propuesta de la Liga Arabe.

"Han perdido toda credibilidad y por eso creemos que Assad necesita dejar el gobierno y permitir que se realice una transición democrática", dijo ante reporteros.

La violencia se incrementó la semana pasada en Siria al tiempo que los disidentes del Ejército, que se fueron con los manifestantes, han vuelto más osados los ataques contra el régimen e incluso han asaltado bases militares.

Grupos activistas dijeron que las fuerzas de seguridad mataron el viernes a 16 manifestantes antigubernamentales, en lo que se ha convertido en una suerte de ritual cada viernes, el día principal de protestas en Siria ya que miles de personas salen de las mezquitas después de la oración vespertina.

La intensificación de la violencia ha suscitado temores de que estalle una guerra civil.

"Exhortamos a la oposición en Siria a que evite el recurso a una insurrección armada", dijo Juppé en conferencia de prensa conjunta con su colega turco, Ahmet Davutoglu, en Ankara. "Una guerra civil sería una verdadera catástrofe, por supuesto".

Sobre la pregunta de una posible intervención extranjera en Siria, Juppe dijo: "Esta tendría que ser dentro del marco del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas".